¡Ahorra!
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 | Es un buen hábito que debes cultivar desde niño, aconsejan los especialistas en finanzas. “Aquí Entre Nos” te brinda algunos consejos que harán extender “tu mesada” y aprovechar mejor tus ingresos |
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Angélica Martínez R.
Tener tu “guardadito” puede parecer imposible con la situación económica por la que atraviesa el país, pero con un poco de esfuerzo podés ahorrar lo suficiente para darte esos gustos que de otra manera son imposibles de cumplir: la camisa Tommy, el vestido Benneton o los zapatos Nike, que se exhiben en el escaparate y que te arrancan más de un suspiro cuando los ves.
Otoniel Morales, un chavalo de 16 años, estudiante de V año en el Colegio la Anunciación, nos cuenta que ahorra desde los 13 años y que gracias a eso es que puede comprar ropa “buena”.
“Yo ahorro unos 200 córdobas de lo que mi mamá me da para mi semana... no lo hago con un propósito definido, sólo para mi ropa, pero también a veces he sacado de apuros a mi mamá cuando no tiene para pagar algún recibo o le hace falta para ir al súper... ¡eso sí!, con el compromiso de que me regrese lo que le presté”, nos dice sonriendo.
Vivimos en un país donde las crisis económicas nos han convertido en expertos, a la hora de hablar de economía. Inflación, deslizamiento, Producto Interno Bruto (PIB), Bonos de Inversión, etc., etc., ya no nos causan extrañeza y más de uno en la calle se atreve a hablar de ello con la mayor naturalidad. Pero, ¿cuántos hablan del ahorro?
Más de uno se ríe en tu cara diciendo: ¡Ahorrar con esta crisis! ¡Estás loco! ¿Cómo vas a ahorrar si no tenés dinero? Para ellos la respuesta de mi abuela sería: “De poquito en poquito se llena el jarrito”. De eso se trata, de ahorrar.
Según la definición que aparece en diversos diccionarios económicos, ahorro significa: “Parte del ingreso disponible presente de un agente económico que no es gastado en consumo, el ahorro se obtiene restándole a los ingresos totales el gasto total en consumo. De esta forma, Ahorro = Ingresos – Gastos”. Dicho de otro modo, todo lo que no gastás de tu presupuesto constituye un ahorro.
Si querés que un verdadero experto te explique, cómo se hace, pedile consejo a tu mamá. Ella logra el milagro de que “cuatro pesos” alcancen, hasta fin de mes, sin contratiempos. Por otra parte, la manera en que gastás tus ahorros es lo que marca la diferencia.
¿Avaro o ahorrativo?
La distancia entre estos dos adjetivos, no parece clara para la mayoría de nosotros y tiende a las malas interpretaciones. Mientras que el primero busca la acumulación de dinero sin ningún propósito aparente, privándose hasta de las cosas más elementales para vivir, el segundo sí tiene una meta definida. Algo que lo impulsa a ahorrar.
Ileana Ramírez, joven ama de casa, nos comentó que la primera vez que una persona la llamó avara fue en un centro comercial. “Mi hijo de diez años me acompañó a comprar unos zapatos que me gustaban, pero cuando me dijeron el precio dejaron de gustarme. Entonces él me dijo, delante de la vendedora, que yo era avara ¡hasta conmigo! Yo no lo veo así y se lo expliqué”.
“Siempre he sido ahorrativa, es un hábito que he tenido desde pequeña y quiero transmitírselo a mis hijos. Le dije que a veces es preferible no comprar algo ahora, para tener una cosa mejor después y no creo que por eso sea avara”, reseñó doña Ileana.
Casi todos los que ahorran lo hacen para adquirir un bien o servicio que en ese momento no les es posible pagar. Otros ponen a trabajar sus ahorros en algún proyecto que le genere ganancias, es decir, invierten.
Pero sea cual fuere el objetivo, lo importante en una familia es predicar con el ejemplo. Así nos lo hizo ver el licenciado José Flores, catedrático de la Escuela de Economía del RUCFA. “Es importante que los padres les enseñen a sus niños, no sólo con palabras sino con sus actitudes, a gastar el dinero que guardan en cosas útiles. Conforme los niños crecen hay que explicarles que existen formas más complejas de ahorrar que se traducen en beneficios para todos”.
“Por ejemplo, si depositan su dinero en el banco éste puede prestarlo a otras personas que, a su vez, lo invierten en negocios que generan empleos, que ayudan a varias familias y a niños como ellos. Pero no hay que forzarlos a que ahorren... la cantidad debe ser flexible para que adopten el hábito poco a poco”, explicó Flores.
2 + 2 igual a…
La educación financiera de los hijos pasa por diferentes etapas. Lo primero es enseñarles desde temprana edad de dónde sale el dinero y para qué sirve, ya que los niños tienen ideas equivocadas acerca de esto.
Una fantasía recurrente en ellos es que papá y mamá tienen una cartera mágica de la que nunca dejan de salir billetes. ¡Bendita inocencia!
Para apartarlos de ese error, debemos empezar por explicarles que el dinero es una recompensa a un trabajo. “Si paseás y bañás al perro todos los días te voy a dar algo extra en la semana”.
El paso siguiente es que aprendan cuánto tienen y para qué les alcanza. De ahí hasta la adolescencia, lo que varía es la cantidad que van a guardar, el grado de disciplina y las metas que se pongan.
A juicio del licenciado Marvin Canales, director de la Escuela de Economía del RUCFA, “la mayoría de la gente se dedica al consumo, porque quieren ver los frutos de su trabajo ¡ya!, sin pensar que el ahorro es un sacrificio para el futuro. Para enseñarle esto a un niño, desde pequeño debe de involucrársele en la planificación del presupuesto familiar”.
“Este presupuesto que depende del ingreso de los padres, limita la capacidad de ahorro de cada uno... También se pueden establecer tiempos para ahorrar y para gastar ese dinero. Por ejemplo, viene Semana Santa, ahorrá para la piscina (de hule) que querés y si te hace falta yo te lo completo. Puede ser una forma”, aconsejó el economista.
Para finalizar, una última sugerencia para todos. Cuando vayan de compras, traten de evitar los artículos que yo llamo “1.99”. Si querés ahorrar, “cuidá tus centavos que los pesos se cuidan solos”.
¿Por qué ahorrás?
“Para mí es importante ahorrar para las emergencias. Aproximadamente, el 50 por ciento de lo que recibo en el mes lo deposito en una cuenta bancaria. Creo que es más seguro tenerlo en un banco que en la casa, porque así no me da la tentación de gastarlo”.
nés Pineda, 15 años, IV año Instituto Simón Bolívar
“Creo que ahorrar es bueno para casos de urgencia, aunque yo lo hago para comprar los regalos de Navidad. Este año estoy ahorrando para el regalo de una persona muy especial. Creo que ahorrar de verdad es tener tu dinero en el banco, es más seguro y ganás intereses”.
Oscar Meléndez, 18 años, IV año Instituto Loyola
“Mi mamá tiene una miscelánea y de las ventas diarias me da dinero por ayudarle. Yo lo meto en una alcancía y al final del año tengo unos 1,200 córdobas ahorrados que ocupo para mis cosas personales. Este año lo voy a invertir en mi carrera, arquitectura”.
Yasser Gaitán, 18 años, V año Instituto Simón Bolívar
“El ahorro le da más valor al dinero que me dan mis padres. Yo lo ocupo para comprar mis libros o cubrir gastos escolares, porque si no lo primero que me dicen es ‘¡qué hiciste todo el dinero que te di!’. Si tenés fuerza de voluntad no necesitás tenerlo en un banco”.
Josefa Meléndez, 15 años, IV año Instituto Loyola
“En mi casa me enseñaron desde pequeña a ahorrar. No me gustan las cuentas bancarias, porque no contás con el dinero a la hora que lo vas a ocupar. En estos momentos estoy ahorrando para mis gastos universitarios”.
Zarahí González, 16 años, V año Colegio la Anunciación
Consejos útiles
Evitar los préstamos: Es un mal hábito que te mantendrá sobregirado por el resto de tu vida. Aprendé a cerrar tu cartera cuando considerés que lo que vas a comprar no es realmente necesario y guárdalo.
Ponte metas reales: La mayoría de los que comienzan a ahorrar se frustran cuando el bien deseado no es alcanzado en el tiempo que se trazaron. Lo indicado es hacerte a la idea de que ese dinero ya se gastó y no pensar en él. También debés tener en mente las devaluaciones de la moneda.
Diario del ahorro: Anotá cada peso o centavo que hayás ahorrado, por la compra de artículos, en una libreta. Si no podés destinar un porcentaje fijo para tu cuenta de ahorros, eso te indicará lo que vas a depositar al final de la semana o del mes.
¿Banco o chanchito?: Es tu decisión, pero tené en cuenta que el chanchito es recomendable, sólo, si tu propósito es no pasar mucho tiempo ahorrando. Para escoger el banco donde vas a depositar tu dinero, tenés que fijarte en dos cosas: las ventajas que ofrece (tarjetas de prepago, premios o incentivos por ahorro, etc.) y la tasa de interés. Siempre compará la tasa de interés anual contra la inflación esperada en el año. 
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