Nicas sospechosos de causar incendio
Elí Josué Bravo Cano CORRESPONSAL/COSTA RICA nacionales@laprensa.com.ni
Cazadores nicaragüenses figuran como sospechosos de matar a unos 50 cocodrilos y ocasionar un incendio forestal que ha consumido unas 400 hectáreas del Corredor Biológico, ubicado en la zona norte, fronteriza con Nicaragua.
Autoridades de la Fuerza Pública y del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), de Upala, Alajuela, informaron que investigan las causas de estos incidentes con el objetivo de descubrir a los responsables.
Se presume que tanto la matanza de cocodrilos como el incendio pudieron ser provocados por cazadores ilegales, en su mayoría provenientes de Nicaragua, que buscan pieles y carnes de estos animales en vías de extinción, para luego comercializarlas.
El sábado pasado pobladores de Upala avisaron a las autoridades correspondientes que un voraz incendio, que al parecer inició en territorio nicaragüense, cruzó el día anterior a suelo tico, provocando fuertes daños a la flora y fauna del lugar.
En inspecciones realizadas la Policía encontró restos de cocodrilos, tortugas, loras y pericos, pero todavía no se cuantifican los daños materiales.
Bomberos, policías y el Minae hacían esfuerzos para sofocar las llamas y evitar que el fuego alcance a unas cuatro poblaciones cercanas al Corredor Biológico.
Mientras tanto, una nueva matanza de caimanes fue descubierta el mismo día que se reportó el incendio a orillas del río Caño Negro, en Upala.
En el lugar se encontraron unos 50 esqueletos de cocodrilos, muertos al parecer con machete, según versiones policiales.
Se sospecha que esta matanza ocurrió hace siete días, pues los restos encontrados estaban frescos.
Ésta es la tercera matanza de animales descubierta en las márgenes del río Caño Negro, durante el año, y la cuarta en territorio fronterizo con Nicaragua.
Entre febrero y marzo, la Policía de Costa Rica ha acusado a seis nicaragüenses de perpetrar matanzas de caimanes en territorio limítrofe de ambos países. 
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