¿Amigo o enemigo?
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 | Tropas estadounidenses lidian con civiles entre la cautela y el miedo |
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Kieran Murray Reuters
CENTRO DE IRAk.- Las tropas estadounidenses que realizan cautelosas incursiones en ciudades y poblados de Irak enfrentan un duro reto cuando tratan de acabar con los combatientes iraquíes: ¿cómo distinguir el amigo del enemigo?
Con muchos soldados nerviosos después que el ataque de un suicida iraquí mató a cuatro efectivos estadounidenses el sábado, las autoridades de Estados Unidos dicen que están siendo especialmente cuidadosos cuando hacen contacto con civiles cuya lealtad política no es clara.
“Un civil es siempre una amenaza hasta que se pruebe que es inocente”, dijo el teniente Jason Davis de la 101 División Aerotransportada.
“Esto es combate. Estamos en un país hostil. Aun cuando estamos sentados en una esquina o comiendo, eso también es combate”, expresó.
El atentado suicida perpetrado cerca de la ciudad central de Nayaf dio lugar a una nueva amenaza para las tropas estadounidenses, que ya habían enfrentado una resistencia tipo guerrilla de los combatientes paramilitares iraquíes que suelen desaparecer entre la población después de realizar ataques.
En la pequeña ciudad de Kifl, donde cientos de iraquíes murieron en sangrientos combates callejeros a comienzos de esta semana, cautelosos soldados estadounidenses trataban de equilibrar simpatía y firmeza cuando se dispersaron para realizar búsquedas casa por casa.
Civiles y soldados se miraban con recelo en la ciudad.
Los iraquíes agitaban banderas blancas o levantaban las manos cuando se aventuraban a buscar agua o a vigilar a sus familias.
“La seguridad es la prioridad número uno, pero uno hace lo que puede para ser amistoso. Uno no quiere ser malo”, dijo el sargento Malcolm Brown mientras esperaba que una familia de 12 miembros, entre ellos un hombre en silla de ruedas, se acercara a su puesto de control.
“Uno tiene que ser estricto pero amigable a la vez”, agregó.
MUY POCOS INTÉRPRETES
Hay muchas razones para ser cautelosos. Las tropas han encontrado lanzagranadas y fusiles de asalto AK-47 en muchas viviendas de Kifl, pero los combatientes las habían fundido para tratar de desaparecerlas.
El esfuerzo de Estados Unidos por ganarse las mentes y los corazones de los iraquíes se ha visto claramente debilitado por la escasez de intérpretes en el Ejército.
Los soldados gritan órdenes en inglés o usan el lenguaje de señas para decirles a los civiles que les muestren lo que llevan dentro de sus bolsas.
Davis, cuya unidad acababa de encontrar una trampa que dispararía un fusil AK-47 en una vivienda, dijo que el doble objetivo de garantizar la seguridad de sus hombres y llevarse bien con los civiles implica un delicado acto de equilibrio.
“Es un escenario del policía bueno y el policía malo. Los soldados tienen que ser los chicos malos, que sólo se concentran en su propia seguridad. En tanto, los jefes tienen que mostrar mucho respeto por los civiles”, indicó, agregando que él se acerca a los civiles saludándolos, tocándose el corazón con su mano y ofreciéndoles agua.
DESCONFIANZA DE LOS CIVILES
Al parecer, la cautela resulta ambigua. Los civiles iraquíes dicen no tener mayores problemas con los allanamientos, pero les preocupa que los soldados no muestren debido respeto por las mujeres, una importante consideración cultural en un país musulmán.
Al mismo tiempo, muchos iraquíes se muestran profundamente sospechosos de lo que es en realidad una fuerza invasora.
“A los iraquíes no nos gusta que los extranjeros vengan a nuestro país con sus armas”, dijo Nasir Hasnawi, un hombre de mediana edad, quien expresó que había huido de su hogar en Bagdad para permanecer con su familia, y lo único que encontró es que esta ciudad es sacudida por enfrentamientos más intensos.
“Ellos dicen que se irán cuando cambie el gobierno, pero no les creemos. Creo que ellos quieren nuestro petróleo”, afirmó. 
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