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MARTES 1 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23048 / ACTUALIZADA 03:00 am
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Un nuevo enemigo: el general calor

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.Tropas anglo-estadounidenses tendrían que combatir en mayo en temperaturas promedio de 35 a 40 grados centígrados en el desierto
.En esas condiciones es una pesadilla vestir trajes protectores

 

Will Dunham
Reuters

WASHINGTON.- Las fuerzas estadounidenses y británicas involucradas en la guerra contra Irak podrían verse obligadas a combatir de noche debido al calor si la guerra se extiende hasta bien entrada la primavera o el principio del verano boreal, dijeron varios analistas.

“Es lógico que el alto liderazgo quiera evitar operaciones a gran escala en condiciones climáticas extremas. Simplemente, es algo que no es deseable. Es increíblemente duro para las tropas”, dijo el coronel retirado de la Infantería de Marina estadounidense Phil Anderson, también analista del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales.

“Una vez que el calor suba hasta más de 100 grados (farenheit, más de 37 grados centígrados) las cosas se van a hacer muy, muy difíciles”, expresó.

Las temperaturas máximas diarias promedio en Irak en mayo son 35 grados centígrados, y suben hasta los 40 grados centígrados.

“ES INSOPORTABLE’’

Phil Anderson señaló que los trajes protectores no son porosos, “no respiran”, e incluyen una capucha y una máscara.

“Cuando uno lleva ese equipo por períodos prolongados, generalmente en climas cálidos, llega un momento en que es insoportable. Ahí es donde se producen las bajas por calor”, dijo.

El analista militar Loren Thompson, del Instituto Lexington, dijo que una de las ventajas del calor, en el caso de que Irak atacara con armas químicas, es que estos agentes —por lo general— se evaporan más rápidamente con las altas temperaturas.

“Los agentes químicos son menos persistentes en el calor que en un clima más frío”, dijo Thompson.

Una forma de evitar el calor es realizar las operaciones en el fresco relativo de la noche. Algunos analistas creen que el Ejército estadounidense utiliza los mejores equipos térmicos y de visión nocturna del mundo, lo que posibilita amplios operativos en este período.

“Somos los dueños de la noche”, dijo Anderson.

Thompson señaló que el deseo de los comandantes estadounidenses de evitar luchar en el calor ya ha tenido un impacto en la estrategia de guerra.

El analista señaló que después de la negativa de Turquía a permitir el uso de sus bases por las tropas estadounidenses, con el fin de que éstas entraran a Irak por el norte, el general Tommy Franks decidió entre dos opciones para abrir un frente norte en la guerra.

Según Thompson, la primera opción era movilizar a una fuerza blindada en Irak que no podría estar posicionada hasta fines de la primavera boreal, cuando las temperaturas ya estarían cerca de los 37 grados centígrados.

La segunda opción era insertar un ligera fuerza de tierra formada por paracaidistas que podría estar en Irak sin demora, pero que no tendría la misma capacidad de artillería.

Franks eligió la opción más rápida aunque supusiera la fuerza menos capaz.

“Eso indica hasta qué punto quiere evitar la lucha en un clima caluroso”, dijo Thompson.

El analista militar Benjamin Works, del Instituto de Investigación de Asuntos Estratégicos, dijo que el calor también afecta la logística, porque provoca una mayor necesidad de transporte de suministros de agua a Irak.

LUCHAR DE NOCHE

El general de la Fuerza Aérea Richard Myers, Jefe del Estado Mayor Conjunto, ha dicho que las fuerzas estadounidenses tienen la capacidad de luchar en cualquier clima, pero señaló que las operaciones nocturnas podrían ser un recurso para evitar el intenso calor del día.

Las autoridades estadounidenses también han señalado que los iraquíes tendrían que luchar con el mismo calor.

“No hay duda de que, sea cual fuere el momento del año, podemos luchar y vencer’’, dijo Myers en unas declaraciones antes que comenzara la guerra.

Pero el general añadió que el combate en temperaturas extremas, como las que se registran en el desierto de Irak, puede resultar difícil, particularmente si las tropas estadounidenses tienen que ir vestidas con los pesados trajes de protección contra armas químicas o biólogicas.

“Somos tan buenos de noche como de día. No se puede decir lo mismo de la mayoría de las fuerzas y nos daría una ventaja enorme’’, dijo Myers.

RIESGOS

Los soldados podrían correr el riesgo de sufrir un choque de calor o un colapso vascular generalizado en el campo de batalla si usan sus trajes contra armas químicas en un ambiente de altas temperaturas. Cada día que transcurre hace que aumenten las posibilidades de que los ejércitos invasores tengan que luchar con el calor que está por llegar a Irak, particularmente en el sur del país, a partir de finales de abril o mayo.  
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