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MARTES 1 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23048 / ACTUALIZADA 03:00 am
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“Aunque el miedo devore el alma”

La semana pasada, en San Salvador, en la primera de este año de las dos reuniones anuales que celebra la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), se planteó —otra vez— la situación de falta de libertad de prensa y de represión contra los periodistas independientes de Cuba, que se practica allí desde que se implantó el comunismo en 1959, pero que ha recrudecido en las últimas semanas.

Uno de los fines de la SIP, que está integrada por propietarios y editores de todos los periódicos importantes de las Américas (del Sur, Centro y Norte), es velar por la vigencia de la libertad de expresión y de prensa y denunciar las violaciones a esta sagrada libertad, donde quiera que ocurran y cualesquiera que sean los violadores.

De manera que en la asamblea de la SIP de la semana pasada, su presidente, el periodista mexicano Andrés García, denunció “la difícil situación de Cuba en donde persiste un modelo totalitario de prensa y se persigue y encarcela a los representantes del periodismo independiente, y en los últimos días ha sido detenida casi una veintena de periodistas”.

En realidad, son veinticinco los periodistas independientes cubanos encarcelados en la más reciente fase de la despiadada guerra de la dictadura comunista de Cuba contra la libertad en general y la de expresión y de prensa en particular, y especialmente contra los pocos heroicos periodistas que se atreven a practicar el periodismo independiente.

Después de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II, en 1998, disminuyó la represión contra los periodistas independientes cubanos, y luego de que llegó también el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, en mayo del año pasado, se creó un mínimo, aunque sofocante espacio de libertad informativa.

Los periodistas independientes de Cuba pudieron —venciendo muchas dificultades— comenzar a editar una revista bimestral (“De Cuba”), de unas cincuenta páginas rústicamente elaboradas pero con excelentes secciones de política, economía, cultura e historia. “Mantendremos el compromiso de salir con frecuencia bimestral si Dios y la Seguridad del Estado lo permiten”, declaró a un periódico de Miami el periodista cubano independiente Ricardo González, director de la revista. Y no pasó mucho tiempo para que sus temores fueran confirmados por los patológicos verdugos de la libertad en Cuba.

De manera que el estrecho espacio de libertad de expresión ha sido cerrado por la reciente oleada de represión castrista, que mandó a la cárcel a los periodistas independientes que venían semi ejerciendo la profesión al margen del férreo monopolio estatal y partidista de la información.

Este recrudecimiento de la represión se debe, sin dudas, a que los gobernantes comunistas de Cuba se alarmaron por el auge que venía teniendo el periodismo independiente. Y de un solo zarpazo ha hecho que las cosas vuelvan a su antiguo y tenebroso lugar, esgrimiendo una vez más la estúpida y desacreditada justificación de que los periodistas que no se someten al yugo del Estado y el partido comunista son “delincuentes” y “agentes del imperialismo”.

Uno de los pocos periodistas independientes de Cuba que han logrado escapar —por ahora— a la represión, Manuel David Orrio, presidente de la Federación de Periodistas Cubanos y de la Cooperativa de Periodistas Independientes, dictó por teléfono un artículo que ha sido publicado en varios periódicos latinoamericanos (“Aunque el miedo devore el alma”), en el que describe la angustia experimentada por los periodistas reprimidos, sus compañeros y familiares, durante la reciente ofensiva del comunismo liberticida.

En realidad, aclara Orrio, “El miedo devora el alma” es el título de una película cubana que se filmó y proyectó en los años ochenta del siglo recién pasado, que narra los sufrimientos de una pareja de amantes víctimas del racismo imperante en Cuba. “Ahora —dice Orrio— en Cuba, una espada de Damocles se ha hecho más que real para muchos colegas y amigos, tan excluidos por sus ideas políticas como esa pareja discriminada”.

Nosotros, que sufrimos durante mucho tiempo la censura y la represión de las dictaduras derechista e izquierdista, pero gracias a la lucha del pueblo nicaragüense y a la solidaridad internacional pudimos sacudirnos el yugo del totalitarismo, repudiamos la represión contra los periodistas independientes cubanos y les hacemos llegar por lo menos el testimonio de nuestra solidaridad.  
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