Conviviendo con el enemigo
María José Zamora mjzamora@interlink.com.ni
Después que termine esta guerra, supongo que el gobierno de los Estados Unidos tendrá que cambiar su política, no sólo exterior sino interna. Habrá recopilado suficientes datos para saber distinguir a sus verdaderos amigos de sus enemigos. Estados Unidos no debería seguir siendo el país que abre sus puertas de par en par, aún y cuando la llegada de inmigrantes implique algún beneficio económico.
Hasta cierto punto la democracia y la libertad de la cual gozan todos sus habitantes, le ha dado la oportunidad a sus enemigos de atacarlos desde adentro. A pesar de ser acusado, por sus enemigos, de imperialista, este país es presa fácil para los terroristas; prueba de esto fue el criminal ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre. Los Estados Unidos deben dejar la ingenuidad a un lado y entender que para el terrorismo y los gobiernos que lo apoyan no existen reglas morales, éticas ni militares y mucho menos respeto a los derechos humanos. De personajes como Saddan Hussein se pueden esperar los actos y sentimientos más bajos y tenebrosos que la inteligencia humana puede producir.
Creo que el gobierno de los Estados Unidos de ahora en adelante debe ser extremadamente cauteloso y no tomar a la ligera aquello de: “Yanquis enemigos de la humanidad”, porque quienes lo repiten, así lo sienten de corazón, y pueden estar seguros que es tanto el odio que profesan contra el pueblo norteamericano, que si les dan la oportunidad de hacerles daño no la van a desperdiciar.
Ojalá que de ahora en adelante los Estados Unidos no permitan la entrada, por ningún motivo, a personas que públicamente se han solidarizado con el terrorismo. 
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