Norte
“La zarabanda”, el baile proscrito de Nicaragua
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 | Era una danza de estilo mestizo que el nativo ocupaba para desahogarse de las amarguras y
sufrimientos que les inflingían los tormentos de la conquista. Superaba los movimientos del
“palo de mayo”, por lo que fue prohibido en el siglo XVI por la Iglesia Católica, que lo consideró “morboso, profano y deshonesto” |
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En la gráfica una comparsa que baila al ritmo del Palo de Mayo, pero antaño, según historiadores, existió un baile de movimientos más “calientes”: la Zarabanda. |
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Adolfo Olivas Olivas/Corresponsal departamentos@laprensa.com.ni
ESTELÍ.- “La zarabanda”, durante la conquista española, se convirtió en un baile de protesta. Los nativos embriagados con chicha bruja, realizaban movimientos atrevidos, sensuales y eróticos para espantar los malos espíritus. Su nombre se origina del alboroto que escenificaban los primeros pobladores de Estelí y que, hoy, la Casa de Cultura trata de rescatarlo.
Allá por el año 1685, en San Antonio de los Esterillos, primer asentamiento de los fundadores del actual Estelí, los nativos bailaban “La zarabanda”, aparentemente para celebrar la lucha de resistencia de los indígenas contra los españoles.
El antiguo pueblo de Estelí practicaba el baile llamado “La zarabanda”, que identificó a los pobladores de la Villa de San Antonio Pavía, cuyos movimientos superaban al “palo de mayo” de la Costa Atlántica de Nicaragua, a tal punto que el obispo Morel de Santa Cruz, se indignó por ser “profano y deshonesto”.
La recopiladora Rosa María Vanegas, directora de la Casa de Cultura de Estelí, escribe que el maestro Salvador Cardenal Argüello señalaba que “está comprobado que este baile tuvo su origen en América Central y es de las tradiciones más ancestrales”.
“Se puede deducir que desde antes del traslado de Villa Vieja al ahora Estelí, ya se bailaba ‘La zarabanda’, y no es por casualidad que realizaban movimientos eróticos y sensuales que más tarde se les llamó danzas profanas y deshonestas”, relata la investigadora cultural.
LUNA LLENA
Según la investigación sobre “La zarabanda”, los primeros habitantes de Estelí “buscaban la luna llena y brillante cada mes para dar gracias por lo bueno que recibían: la cosecha, la venta, las bodas, el buen parto y cualquier otra ocasión para celebrar”.
El paradigma de los antepasados era que las mujeres se reunían en un punto central de la aldea para concentrar energías y mandárselas a sus hijos, maridos y hermanos, que participaban en fieras luchas en aras de la defensa de su territorio.
Los participantes en el baile de “La zarabanda” se vestían con atuendos muy sencillos y cuando había luna llena, como un hecho especial, danzaban por las noches alrededor de fogatas que iluminaban el sitio de la festividad.
Las mujeres se ponían pañuelos en el centro del busto y el ombligo, entonces los hombres bajo los efectos de la chicha, con movimientos eróticos se los quitaban, rozándoles los pechos y las piernas.
El ritual lo iniciaban con un instrumento elaborado con cuero crudo, como atabal, y todos embriagados con chicha de maíz, bendecida por la “chamana mayor”, al ritmo del tambor, realizaban movimientos atrevidos, sensuales y eróticos.
CON TAPARRABOS
Un relato de la anciana Victoria Acuña (fallecida), recogido por la profesora Vanegas, indica que el vestuario era un “taparrabos cuando se trataba de celebrar algo importante, y las mujeres utilizaban una blusa amarrada sobre la frente y la falda era de dos pliegues que formaban el taparrabo como dos delantales uno adelante y otro detrás, siendo desmechados o triangulares”.
Para doña Victoria Acuña, originaria de la comunidad El Pino, al norte de Estelí, el taparrabos era normal y difícilmente se podía pensar que “La zarabanda” era un baile deshonesto, mucho menos de sus movimientos.
Sin embargo, el historiador José Floripe Fajardo expresa: “Los bailarines, al ritmo de sones calientes y eróticos, mientras se contorsionaban alborotadamente con mímicas y gestos burlescos, vulgares y desenfadados; buscaban cómo transmitir el desprecio y la poca significación con que ellos veían la conquista”.
ESCANDALIZO A LA CORONA
El historiador José Floripe Fajardo apunta que “La zarabanda” fue una danza nativa que se popularizó en el Pacífico, Centro y Norte de Nicaragua. “Fueron piezas musicales danzarias de estilo y carácter netamente mestizo que el nativo ocupaba para desahogarse de las amarguras y sufrimientos que les inflingían los tormentos de la conquista”, reseña.
Para ponerle pimienta a la danza, los nativos preparaban una chicha especial para los músicos y bailarines, acostumbrando a mantener una conserva de maíz debajo de la tierra hasta fermentarse.
“Muchas veces pasaba hasta un año en fermentación, por lo que el líquido era tan fuerte que la gente se emborrachaba con unos traguitos y, entonces, le llamaron chicha bruja, porque convertía la tristeza en alegría”, explica Rosa María Vanegas, directora de la Casa de Cultura de Estelí.
Este baile, llevado a España, escandalizó a las autoridades de la corona e inmediatamente fue prohibido por el manejo malicioso y libidinoso de las manos y los pies.
La directora de la Casa de Cultura de Estelí dijo que se hacen esfuerzos para rescatar el baile de “La zarabanda”, porque es una de las tradiciones más puras y virginales que tiene Estelí, pues no hubo mestizaje de los europeos. 
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