El Verde de Nicaragua
Loïcka Forzy*
Al dejar París en una travesía que me trajo a Nicaragua, este lindo país me acogió con un verde más verde que todos los que había admirado en mi lluviosa Francia.
Mi mochila junto con mis enseres personales venía cargada de curiosidad juvenil e ignorancia, resuelta a conocer la historia de miles de sacos con alfalfa deshidratada que Francia dona todos los años a la Asociación Soya de Nicaragua (SOYNICA). Nicaragua —me habían dicho— es el mejor centro de observación para palpar en el terreno el efecto maravilloso de esas “hojas de la vida” (extracto foliar) que otorga mi país.
SOYNICA obtiene desde 1994, extractos foliares de alfalfa, una planta que se cultiva y procesa de manera industrial en Francia y otros países de Europa. Los 93 000 Kg. recibidos hasta hoy, demuestran en gran escala, el excepcional valor nutritivo del concentrado, potencial descubierto por miembros de la asociación inglesa “Leaf for Life” e investigado profundamente por varias eminencias en medicina.
Estos especialistas concluyeron en sus estudios que los nutrientes extraídos de las hojas comestibles de color oscuro (extractos foliares) tienen una capacidad nutricional excepcional por sus altos componentes de proteínas, lípidos, calcio, hierro, magnesio, manganeso, zinc, cobre, betacarbonatos, vitaminas, ácido fólico. El profesor Henri Lestradet (q.e.p.d.) antiguo miembro de la Academia Nacional de Medicina de Francia, definía a los extractos foliares como un “reto nutricional extraordinario”.
Las experiencias del complemento alimenticio se multiplicaron, pese al escepticismo de los medios de comunicación y su poca difusión, así como de las instancias gubernamentales y no gubernamentales. No obstante hay quienes sí confían en el valor de las hojas verdes y se aferran a difundir esas buenas noticias. En Nicaragua visité centros de salud, y pre–escolares, donde SOYNICA distribuye los extractos foliares donde los chiquillos ingieren este nutriente mezclado en refrescos de cereales o bien en galletas y golosinas (gofios, cajetas) que los padres de familia elaboran. Al hacer la ingesta yo misma, el sabor lejano al “verde de mis campos” me gustó... Descubrí con entusiasmo resultados sorprendentes: testimonios de niños y madres que bendecían el Verde, como lo llamó un niño de 11 años. Él ya no padecía de asma después de 2 meses consumiendo a diario el extracto foliar. Menos enfermedades me dijeron. Y las pruebas regulares de sangre confirmaban: gracias a la riqueza del concentrado en proteínas, vitaminas y hierro, los niños recuperan en tiempo récord, tasas normales de hemoglobina.
Pero, ¿por qué tarda tanto la aceptación de un alimento que se sabe de sobra es excelente como complemento alimenticio de las dietas, para balancear con el consumo de granos como el maíz, el arroz y el frijol rojo? Podría llenar páginas sobre mi experiencia con las espinacas... Llenas de hierro, buenas para la salud. No me gustaba su sabor para nada. ¡Ay Mamá, no espinacas... pero me dejé convencer de que como Popeye crecería más fuerte, y con la sopa, sería más alta. Mi abuela me cuenta la historia de su generación con la “huile de morue”, un aceite sacado de un pescado que era muy bueno para la nutrición de los niños. Uno se hace al sabor y le da luego el cariño nostálgico de sus años de infancia...
En definitiva, Popeye tendría que consumir mejor Extracto Foliar: en media para 100g, el extracto foliar aporta 51g de prótidas (2.3 g las espinacas), 55 mg de vitamina A (3 mg las espinacas), 30 mg de vitamina E (0 mg las espinacas), 80 mg de hierro (4 mg las espinacas), 3,140 mg de Calcium (81 mg las espinacas), 118 mg de magnesio (50 mg las espinacas). Si mi madre hubiera sabido de los extractos foliares...
Me impresiona este país, aprecio a su gente, alegre, llena del sentido de humor y sobre todo, acogedora. Espero que el Verde pueda gustarle cada vez más a los nicaragüenses, que aprovechen los verdes de su país que no me dejan de maravillar. Porque pueden utilizar para sacar extracto foliar inmensidad de hojas de sus árboles, arbustos y hortalizas como jocote, guayaba, quelite, chayote, ayote, espinacas, frijoles, yuca, remolacha, rábano, y zanahoria, entre otros. Las consejeras de SOYNICA instruyen en el procesamiento artesanal y en el consumo en el hogar.
Entiendo aún mejor los libros de este continente que leía con avidez antes de llegar a Latinoamérica donde la ceba de los árboles fluía en las mismas venas de la gente...
* La autora es estudiante en la European School of Management – París. loikaforzy@libertysurf.fr 
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