Sequía se ensaña con los más pobres
Amalia Morales y Alina Lorío nacionales@laprensa.com.ni
Desde hace cuatro años la tierra en la que siembra Tiburcio Hernández, en Nueva Segovia, no es la misma. Se ha vuelto improductiva porque la lluvia se ha ausentado.
Hernández, de 45 años, originario del Caliguate, una comunidad de Macuelizo, quien cree que su parcela empezó a secarse luego del pasó del Mitch (1998), vive en el “corredor de sequía” centroamericano que ha identificado el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El “corredor de sequía” comprende las áreas del istmo que “están expuestas a desastres naturales recurrentes” y en las que cada cierto tiempo se registra escasez de alimentos.
Alrededor de 8.6 millones de centroamericanos, que representan a un 30 por ciento de la población, viven en esa franja de sequía, según se desprende de la encuesta que aplicó el PMA en marzo de este año.
En este país, los afectados se calculan en 2.6 millones, la mitad de la población (5.2 millones).
Occidente, León y Chinandega, así como el Norte, parte de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, son algunos de los departamentos que figuran en el corredor seco.
Por los resultados, se estima que por lo menos una vez al año los pobladores de esas zonas padecen algún desastre natural.
PRODUCTORES AFECTADOS
Este año, el mal invierno afectó a unos 60,000 pequeños productores, los que también fueron perjudicados el año pasado.
Tiburcio Hernández, dice que él se ha dedicado a sembrar yuca, para ver si así le va mejor.
Mientras que en El Hato, comunidad de Nueva Segovia, María Amparo Sánchez, aseguró que como no cosecha maíz y frijoles, desde la misma época que Hernández, no le ha quedado más remedio que echar mano de los mangos y guapinoles para alimentarse.
El informe expresa que poblaciones como éstas, son presas del hambre, y que quienes más sufren las consecuencias de tanta carencia, son los niños.
DESNUTRICIÓN
Uno de cada tres niños en el país padece de desnutrición crónica, según estadísticas del PMA y del gobierno.
En países como Guatemala la desnutrición se ceba en casi la mitad de los niños, en el 48 por ciento, de acuerdo a los datos. Sólo este año, 6,000 estuvieron a punto de morir por la combinación de sequía y la falta de empleo en las comunidades.
Por efectos del desempleo, en el país unos 15 niños fallecieron en los plantones de Matagalpa, originados por la crisis cafetalera.
A pesar de las pérdidas en la siembra de primera, las aguas de las últimas semanas han devuelto la esperanza a miles de pequeños productores, que aún sin ayuda estatal han vuelto a sembrar.
UNA FRANJA DESERTICA
Casi el 70 por ciento de las comunidades en el “cinturón seco” carecen de centros de salud y tienen problemas de agua potable. El 20 por ciento está sin acceso a pozos privados y públicos.
Esas áreas secas se caracterizan por una escasa vegetación. Muchas de las tierras no son aptas para sembrar, por tanto los campesinos están obligados a alquilar la tierra o empeñan sus cosechas para cultivar.
Por la frecuencia de los desastres, las familias han perdido capacidad para hacerles frente. Muchos han optado por vender sus animales domésticos, y sacar a sus hijos de clases.
DAMNIFICADOS PERMANENTES
Sólo en León, Chinandega y Matagalpa la sequía afectó a unos 11,400 pequeños productores que perdieron más del 40 por ciento de sus cultivos de maíz y frijoles. La mayoría de éstos ya habían sido afectados en años anteriores. 
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