Crisis latinoamericana pone bajo lupa a FMI y BM
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Grupos de manifestantes gritaron su desacuerdo con las políticas económicas del FMI en diversos actos en Washington. Algunas participantes lo hicieron mostrando su ropa interior. La pancarta dice: “No a una licencia para matar”. |
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EFE
WASHINGTON.- La crisis en América Latina, la región que más fielmente ha seguido las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha traído aires de crítica a la asamblea anual de ese organismo con el Banco Mundial (BM) en Washington.
Como ya ocurrió tras la crisis de Asia en 1997 y la posterior de Rusia y Brasil, el FMI y el BM celebran sus reuniones a la defensiva, ante las crecientes críticas en EE.UU., las protestas antiglobalización cerca de sus sedes y la evidencia de que no han evitado el empeoramiento de la situación en Latinoamérica.
Entre extremas medidas de seguridad pese a que de momento no han aparecido manifestantes ante sus puertas, los organismos analizaron ayer en varios seminarios la forma de prevenir las crisis y alertar sobre las vulnerabilidades del sistema financiero, con frecuentes referencias a las preocupantes situaciones de Brasil y Argentina.
El director gerente del FMI, Horst Koehler, reconoció que esta institución tiene “trabajo por hacer” para mejorar su actuación contra las crisis financieras.
Stanley Fischer, quien como subdirector del FMI dirigió algunos de sus principales “rescates” hasta que renunció, en 2001, consideró lógico que se dude del llamado “Consenso de Washington”, como se llama a las políticas neoliberales que promueven el Departamento del Tesoro de EE.UU. y las instituciones financieras.
La subdirectora del FMI, Anne Krueger, defendió el mecanismo que promueve para reestructurar las deudas de los países, un instrumento inspirado por la crisis argentina.
“Algunos países tienen deudas insostenibles y la comunidad financiera no cuenta con un mecanismo bien desarrollado para hacer frente a esta situación”, explicó Krueger, que espera que su plan sea apoyado por los miembros del FMI, pese a las dificultades políticas para poner en marcha ese instrumento.
El sector privado se opone a la versión que promueve el FMI y defiende, tan sólo, que se incluyan cláusulas en los contratos de deuda que canalicen una eventual reestructuración.
Pero el Fondo quiere un instrumento estatutario (SDR, en inglés) que se aplique de forma universal.
LA MORATORIA TEMPORAL
El FMI promueve la creación de un mecanismo de bancarrota, o moratoria temporal, que permita a los países seriamente endeudados realizar una reestructuración controlada de sus deudas bajo la protección del Sistema Financiero Internacional.
Durante el proceso de moratoria temporal —que no podría ser bloqueado por una minoría de acreedores— el país que se acoja a ese mecanismo no pagaría sus compromisos y ejecutaría reformas para poder reestructurar su deuda.
Ese mecanismo es una de las propuestas con las que el FMI pretende seguir adelante con su reforma interna, aunque en ocasiones ha parecido dar bandazos acerca de lo que pretende.
Sin llegar a criticar las políticas del Fondo, Stanley Fischer afirmó que no se debe comunicar a los mercados que no habrá más “rescates” millonarios para después tomar decisiones que contradicen lo anunciado.
En abril, el Grupo de los Siete países más industrializados (G7), aseguró que se habían terminado los grandes “rescates” financieros, pero en agosto se decidió una ayuda de 30,400 millones de dólares para Brasil, la mayor en la historia del FMI.
¿DONDE ESTA LA ALTERNATIVA?
En un editorial titulado “¿Fracaso Monetario Internacional?”, el periódico “The Washington Post” consideró que la asamblea del FMI llega cuando “está en duda” la labor de esa institución, pues “América Latina, en especial, se está comportando de manera pobre”. Pero el diario matiza que es difícil encontrar una alternativa al sistema que el FMI promueve, y destaca que ninguno de sus críticos, ni de derecha ni de izquierda, ha sido capaz de ofrecerla. 
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