Fox en pugna con sindicato petrolero
AFP
MÉXICO.- El dramático pulso laboral que mantenían hasta este viernes el gobierno mexicano y el sindicato petrolero tiene como telón de fondo la lucha contra la corrupción del presidente Vicente Fox, cuyo gobierno acusa de malversación de fondos a la cúpula dirigente sindical, pilar de su máximo rival político, el PRI.
Las negociaciones para llegar a un acuerdo laboral entre sindicato y Pemex, la mayor empresa estatal mexicana, avanzaban este viernes hacia un acuerdo, según fuentes sindicales.
INÉDITO
Una huelga, prevista en caso de fracaso para el 2 de octubre, significaría un hecho inédito en México y en la historia de la empresa: nunca en el país, desde que se nacionalizó la industria petrolera en 1938, se había llegado a este extremo.
Si hay acuerdo laboral, ello podría ser también el resultado de la gran presión a la que se ha visto sometido el sindicato esta semana, a causa de las acusaciones de un millonario desvío de fondos, tanto del lado del gobierno como de la opinión pública, con la vacilación de su mejor aliado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), según observadores.
“Nos están chantajeando”, dijo Fox el pasado miércoles, en abierta referencia a la cúpula sindical.
NEGOCIACIONES
Fox mantuvo tres reuniones esta semana con la cúpula del PRI, todas ellas a puerta cerrada, y sin que se supiera el contenido.
El jueves se produjo un cambio significativo en la orientación del partido que tiene mayor número de diputados en el Congreso.
“Siendo la huelga un recurso válido, las condiciones económicas del país, así como el contexto internacional (...) la hacen definitivamente riesgosa e inconveniente”, dijo el PRI en un comunicado.
Ello no acabó con las disensiones internas del partido. “Nosotros, los legisladores y las organizaciones sociales, somos el PRI y todos estamos con los petroleros”, señaló uno de sus dirigentes más “duros”, el senador Manuel Bartlett.
EL “PEMEXGATE”
El Pemexgate se aceleró en febrero de este año cuando el gobierno denunció el desvío de fondos de Pemex al sindicato.
Al mismo tiempo hay acusaciones sobre un desvío de fondos del sindicato al PRI, en parte para financiar su campaña presidencial en el 2000.
Esta semana Fox ha recibido el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea a su batalla anticorrupción. “Valoramos mucho los esfuerzos que está realizando México en la lucha contra la corrupción” dijo en Bruselas, Ana Gallach, vocera de la Secretaría General del Consejo de la Unión Europea, reportó la Cancillería.
El Congreso analizará en breve la posibilidad de desafuero de Romero Deschamps y otros dos líderes del sindicato, todos ellos legisladores del PRI, para que enfrenten a la justicia.
Los petroleros habrían desviado a la campaña presidencial del PRI en el año 2000 unos 64 millones de dólares que Pemex prestó al sindicato.
“Si el gobierno se sostiene en el caso del Pemexgate (...), habrá dado un paso equiparable al de varias reformas constitucionales”, señaló uno de los principales líderes del partido de oposición de izquierda, el PRD, Martí Batres.
DESVIO DE US$ 230 MILLONES
El máximo negociador del sindicato, su secretario general Carlos Romero Deschamps, está acusado junto a otros dos líderes de la central de desvío de fondos, que podría ascender a 230 millones de dólares.
Fox ratificó el jueves: “el combate a la corrupción no se negocia”, dijo, y luego insistió que los que estaban mezclando política y reivindicaciones salariales eran los sindicalistas.
La “campaña de desprestigio (por el gobierno) se intensificó y se convirtió más que en un juicio sumario en un auténtico linchamiento público”, replicó inmediatamente el sindicato.
DOS PAJAROS DE UN TIRO
Este podría ser el doble objetivo de Vicente Fox: dar un golpe espectacular en su lucha contra la corrupción y al mismo tiempo dividir al partido que gobernó durante décadas a México con una sola y monolítica voz. “El ‘Pemexgate’ podría convertirse en el momento crucial para la política mexicana”, señaló el diario Reforma. 
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