Zona de strikes
Magistral campaña
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Aún cuando el fantasma de una huelga pretendió detener el frenético ritmo de una temporada que ha ofrecido emociones a raudales, el béisbol de Grandes Ligas se ha introducido a su recta final y promete unos duelos aún más espectaculares en los play offs.
Mark McGwire desactivó su cañón y Sammy Sosa ha volado por debajo de su nivel habitual pero Alex Rodríguez emergió como el gran artillero, y está coqueteando con los 60 jonrones, algo que ni siquiera se llegó a pensar de viniendo de un parador en corto.
Pero además, hemos presenciado a distancia, la batalla entre Randy Johnson y Curt Schilling por el premio Cy Young de la Liga Nacional. Lástima que Schilling perdió ritmo pero se pensó en un empate, tal como ocurrió en 1969 entre Denny McLain y Miguel Cuellar.
Alfonso Soriano y Vladimir Guerrero han llevado su juego a otros niveles, en una demostración fehaciente del excepcional potencial que poseen. Han mostrado poder y velocidad, dos rubros que no suelen ir unidos entre los recursos físicos de un jugador de béisbol.
John Smoltz y Derek Lowe tienen también su crédito. Smoltz pasó de abridor destacado con los Bravos a mejor relevista de la liga, incluso con récord para su circuito. Lowe fue a la inversa. Se le extrajo del bullpen y está fajado con Pedro Martínez por el Cy Young.
Y tal como ha ocurrido en los últimos años, Barry Bonds sigue en los titulares. No ha tronado con la violencia del año pasado, pero ha sido más constante y está por convertirse en el más veterano campeón bate en muchos años en la Liga Nacional.
Desde la perspectiva colectiva, la emoción ha sido también abundante. Los Bravos clasificaron casi a mitad de temporada y tras ellos vinieron los Yanquis y los Mellizos, mientras Angelinos y Atléticos se trenzaban en una dramática batalla que se ha resuelto hasta hace poco.
Los Gigantes están por atrapar su boleto hacia el play offs, pese a la insistencia de los Dodgers. Y si a Bud Selig se le ha cuestionado su administración, hay que reconocer que el invento de los wild card ha sido una genialidad, mientras el atractivo persiste hasta el último instante.

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