En letra pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
¿Y LOS SUECOS?
Aquí hay algunos que se están haciendo los suecos con toda la rapiña que se está conociendo sobre la venta de Enitel. La embajada de Suecia, la cooperación sueca, que han sido tan celosos con la transparencia, esta vez se han quedado zorritos, sin decir pío, a pesar que ellos avalaron a Telia Swetel como inversión sueca legítima y empresa honorable. Por lo que hemos conocido hasta ahora, un grupo de personas con muchas influencias y mañas lograron conseguir casi regalada una empresa que buen dinero nos estaba dejando. ¿O es que esto no es corrupción?
NEGOCIAZO
El ejemplo es el siguiente: usted tiene una pulpería valorada, digamos, en 10 mil dólares. Su “representante” decide venderla a pesar que le deja 1,500 dólares de ganancias mensuales sin hacer mucho esfuerzo. Como su “representante: quiere que se quede con ella “Fulanito de tal” la pone a la venta en tres mil, pero como “Fulanito de tal” no tiene los tres mil, usted le ajusta con 1,500 los cuales paga como “asesoría para la venta”. Aquél le “compra” y ¡eureka! En la caja hay mil dólares (que pasan a manos del nuevo dueño), y otros dos mil por cobrar registrados en su libro como deudas de vecinos a los que les ha fiado productos. “Fulanito de tal” ríe por el negociazo que hizo y a nosotros ¿qué nos queda? ¿Llorar?
MALOS CONSEJEROS
Lo más raro del asunto es ver a los organismos financieros internacionales, implacables contra la corrupción, pero que si mal no me acuerdo presionaron y presionaron para que Nicaragua vendiera a como fuera su telefonía, que ahora sabemos era una gallina de huevos de oro. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) avaló la compra-venta que se hizo de Enitel. ¿Qué ganó Nicaragua? Díganos por favor, porque lo que perdimos ya lo sabemos...
AGENDA PENDIENTE
Ojalá se esté rompiendo ahora esa vieja y perniciosa costumbre en la cual el país se gana y se pierde en las perrerías electorales o en los asaltos armados. Desde esa lógica, el Estado es una lotería, con cuyo premio se hace lo que se quiere. ¿Para qué ganamos pues? Sin embargo, para que esto sea historia, no basta que se castiguen los desmanes del pasado sino, principalmente, definir las reglas del futuro. Y ahí es donde no veo caminar las cosas: ¿la revolución que hubo en la Asamblea Nacional va a servir sólo para desaforar a Alemán o también para reformar la Ley Electoral y así escoger a los diputados que queramos y no la plancha que nos impongan? ¿Se va a aprobar la ley de carrera civil para evitar que cada gobierno nuevo barra con los empleados viejos y colocar a los que les “costó la causa”? ¿Don Enrique y la nueva mayoría va a probar de una vez la ley de acceso a los documentos públicos para evitar nuevas huacas? ¡Hay tanto por hacer y tan pocas ganas que vemos!
MILLONES
La pregunta de los millones: ¿Vamos a ver algún día el color del dinero que se fue? No es suficiente poner a los ladrones en las cárceles. Si Nicaragua no logra recuperar la plata robada quedará un sentimiento de frustración que podría llevar a preguntarnos cuando haya otros ladrones en el banquillo: ¿para qué? 
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