Nuevo juicio por crimen de obispo Gerardi
ACAN-EFE
GUATEMALA.- Los defensores de los tres militares y el sacerdote condenados por la ejecución extrajudicial en 1998 del obispo auxiliar de la capital de Guatemala, Juan Gerardi, pidieron ayer la anulación de la sentencia dictada hace quince meses.
La solicitud fue presentada ante la Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones durante la audiencia pública de la segunda instancia del juicio para esclarecer el brutal crimen, perpetrado el 26 de abril de 1998.
El presidente de la citada sala, Wilebaldo Contreras, anunció al término de la cita que pronunciará la sentencia el próximo 8 de octubre.
Contreras explicó que la ley le permite diferir el pronunciamiento del fallo “cuando el asunto a tratar reviste de complejidad como ahora”.
La Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones celebró la audiencia para conocer los argumentos de la defensa sobre las apelaciones especiales a la condena emitida en junio de 2001.
El coronel Byron Lima Estrada, su hijo el capitán Byron Lima Oliva y el sargento mayor Obdulio Villanueva fueron condenados a 30 años de cárcel al ser hallados culpables del delito de ejecución extrajudicial de Gerardi, en el grado de coautores.
Mientras, el sacerdote Mario Orantes, auxiliar de la víctima en la céntrica parroquia de San Sebastián, recibió una condena de 20 años de prisión por el mismo delito, pero en el grado de cómplice.
Los cuatro defensores alegaron vicios y errores de fondo y de forma en la sentencia, por lo que pidieron a los magistrados anularla y celebrar un nuevo juicio.
El abogado Julio Cintrón solicitó la absolución de Lima Estrada, a quien defiende, porque en el proceso no existe nadie acusado de haber dado muerte a Gerardi.
De acuerdo con la sentencia de primera instancia, los militares fueron parte de un plan concebido por el Estado para asesinar al prelado, que incluyó la vigilancia y la persecución, entre otros mecanismos.
Según los testimonios escuchados hace más de un año en el juicio, Lima Oliva y Villanueva grabaron con una cámara de vídeo y alteraron la escena del crimen, momentos después del sangriento hecho.
Gerardi fue atacado en la cochera de su casa, contiguo a la iglesia de San Sebastián, por uno o más desconocidos que le destrozaron la cabeza a golpes.
AUTOR MATERIAL LIBRE
El ejecutor del crimen no ha sido detenido y los testimonios escuchados en los debates únicamente lo identifican como “Hugo”.
El fiscal especial del caso Gerardi, Mario Leal, y el abogado Mario Domingo, en representación de la querellante adherida Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), refutaron a la defensa y solicitaron confirmar la sentencia “en su totalidad”.
En el alegato más prolongado de la jornada, Domingo argumentó por cerca de 90 minutos la inconsistencia de los argumentos de la defensa y calificó de “sólida, consistente y apegada a derecho” la sentencia de primera instancia.
El asesinato del obispo se produjo el 26 de abril, dos días después de la presentación del informe de la Iglesia Católica, “Guatemala, nunca más”, que denuncia los graves crímenes en la pasada guerra civil (1960-1996), la mayoría atribuidos al Ejército. 
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