Un atol agrio muy nica
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Doña Concepción Pérez Villegas despacha un vaso de atol agrio a uno de sus muchos clientes. |
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Maryórit Guevara G. maryorit.guevara@laprensa.com.ni
Un sabor entre agrio y dulce hizo que mi paladar festejara por varios segundos. Fue tanto el gusto que no me aguanté y decidí acompañarlo con una güirila bien caliente. Luego agregué un poco de chile para darle un gusto definitivamente particular.
Pensé que por algo dicen que “somos hijos del maíz”. Porque ese atol agrio que doña Concepción Pérez Villegas preparó durante el “IV Festival de polkas, mazurcas y jamaquellos” en Matagalpa, fue algo excepcional tanto así que era imposible dejarlo pasar inadvertido y por eso le pregunté la receta y ahora se las regalo.
LP: ¿Cuénteme, cómo se prepara?
CPV: “Se hace con maíz tierno, que después de desgranado se lleva a moler pero que no se lo dejen fino, sino algo payaste. La masa usted la deja para el siguiente día, para que se agríe”.
LP: ¿Luego sólo lo cocinó?
CPV: “Sí, pero lo deja alrededor de 30 minutos y lo mueve para que no se pegue en la porra. Antes lo tiene que haber colado. Lo demás es igual como cualquier otro atol”.
ACOMPAÑAMIENTO
LP: ¿Con que más se puede comer?
CPV: “Es cuestión de gusto. Hay gente que lo come con chile, con elote cocido, asado y güirila. También lleva nancite, sal y chile”.
LP: ¿Cómo, el nancite?
CPV: “Cuando lo está preparando y le falta poquito sólo le echa el nancite para darle más sabor”.
Doña Concepción Pérez Villegas lleva 10 años preparando comidas y dulces a base de maíz. Ella junto a sus cinco hijas atiende el negocio, “Las güirilas ricas de Matagalpa”, que se ubica contiguo al supermercado Palí de la ciudad. Ahí usted puede encontrar elote cocido y asado, tamales, atol agrio y dulce, chicha fuerte y dulce y, güirila, a un precio de 5 córdobas. 
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