La corrupción en el arte
 |
|
 | Los artistas guatemaltecos hacen referencia al mal que
aqueja a su país |
|
|
| |
Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
Para el fotógrafo guatemalteco Alan Benchoam, la III Bienal de artes visuales del Istmo Centroamericano ha tenido varias particularidades como la incursión del formato de video, el predominio de las instalaciones y la presencia de objetos como obras de arte.
Este artista, de 32 años, está aportando su granito de arena con dos fotografías en blanco y negro: ¿Hasta cuándo? y TAT. En la primera aparece una serie de nueve saltos de indígenas de Guatemala que tratan de expresar la necesidad que siente la población guatemalteca de saltar de alegría, cuando de una vez por todas deje de reinar la corrupción en este país. “Son gritos de desesperación, de que ya no aguantamos los malos manejos por parte del gobierno”, reiteró.
La segunda fotografía, “TAT”, consiste en un test psicológico donde se le presenta un dibujo a una persona con muchos estímulos ambiguos. El psicólogo le pregunta al paciente qué es lo que observa y en dependencia de su respuesta, hace el análisis. La fotografía en sí muestra a una mujer completamente desnuda en medio de un bosque, y en su mano derecha sostiene una paloma blanca.
“Con ello hago una fuerte crítica al mensaje que puede transmitir un artista en cualquier obra de arte, haciendo alusión que para qué colocar un título a una creación, si al final de cuentas lo que para mí puede significar libertad, para otros puede tener un sentido distinto”, detalló Benchoam, graduado en Psicología Social.
PARA VARIAR, UN CUENTO
Definitivamente, la III Bienal de artes visuales del Istmo Centroamericano ha traído muchas novedades. Javier Azurdia, también de Guatemala, creó una instalación colorida en la que escribió un cuento en letras doradas. Los dos primeros párrafos rezan así: Estaba la nada... se cansó de ser sí misma, entonces se autosacrificó convirtiéndose en sonido. El Sonido luego se expandió transformándose en ondas. A esta pieza la llamó “Un cuento”, y forma parte de los trabajos más llamativos de la exhibición.
Los contrastes no se hicieron esperar. Muestra de ello es la fotografía de Ángel Poyón Calí: “Sin título (intervención en el espacio con una manta de 250 x 75 centímetros que denuncia y anuncia”. Esta manta fue colocada cerca de un cementerio y el mensaje se lo dejamos a usted. También presentó una secuencia de tres pinturas de acrílico sobre tela, a las que ha llamado “No estoy aquí pero estoy”.
De Guatemala también participa Abel Morales López con su obra “Al final de este viaje”. Como en el trabajo anterior, esta creación consta de una secuencia en la que aparece el interior de una refrigeradora pintada en acrílico sobre tela. Mientras, Arturo Monroy prefirió la técnica del óleo sobre tela en instalación para crear “Obelisco de esencias”. Guatemala no se quedó atrás con las fotografías digitales. Alvaro del Cid Mazariegos trajo desde su país “Vidaland”, abstracta, colorida y divertida. Muy del siglo XXI. 
|