Abandonados en el manicomio
Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Como niñas, dándose un receso en el juego, reposan en las mecedoras de un corredor, un grupo de ancianas rasuradas y en camisón. Están juntas, pero ninguna habla con la que tiene a la par. Cada una parece seguir un monólogo interno. Se sabe de ellas por sus gestos, por palabras que musitan o gritan.
Al comienzo de la hilera hay un televisor. Ninguna lo ve. Sus miradas se fijan en la ajustada docena de árboles que pueblan el patio del Hospital Psiquiátrico de referencia nacional, “José Dolores Fletes”. En el pabellón de las ancianas duermen 22 mujeres mayores de 50 años.
Tres de ellas rompen la rutina con la mecedora, cuando las visita algún pariente. Los familiares de otras cinco, nunca se aparecen. El resto, que no registra allegados, se acompaña siempre de las otras ancianas y del personal médico que las atiende.
Abandono es la enfermedad más frecuente entre los internos del Psiquiátrico.
Aura Martínez, directora del hospital, dice que 80 de los 150 ingresados fueron abandonados por sus familiares.
Muchos de los que fueron dejados llevan hasta 30 y 40 años en el manicomio. “Cuando se mueren aquí nos toca enterrarlos”, afirma Martínez.
El abandono alcanza incluso a personas que se han rehabilitado.
PACIENTES COMPENSADOS
“El Príncipe”, Arnoldo Gutiérrez, lleva 23 años en el Psiquiátrico. Su desequilibrio mental fue calificado de esquizofrenia, pero Martínez asegura que ya puede vivir fuera.
Gutiérrez cuenta que fue carpintero y que vivió en el barrio Monseñor Lezcano. Se siente “incómodo” en el hospital, sin embargo, dice que sólo lo dejará cuando esté “en mejores condiciones”.
En la misma sala de Gutiérrez hay otros nueve pacientes compensados, es decir, gente que ya puede salir del hospital. Mauricio Sánchez, de 40 años, ha estado cinco en el manicomio. Él, que deambulaba por las calles, llegó con psicosis por drogas. Más allá de las paredes descoloridas del pabellón donde duerme, sólo tiene un primo.
¿PSIQUIÁTRICO O ASILO?
El pabellón de ancianas más que una sección psiquiátrica, tiene cara de un asilo.
Verónica Álvarez, trabajadora social del Psiquiátrico, dice que las 22 ancianas también podrían estar en sus casas si los familiares se hicieran cargo. Según el personal que las atiende, la mayoría de ellas son tan inofensivas como un niño de pecho. Sin embargo, por su edad requieren que se les haga todo, desde bañarlas.
Por sus edades, todas requieren una alimentación balanceada, que el hospital por restricciones económicas, no puede proveérselas, explica la directora.
El gasto por paciente es de 128 córdobas diario, que se distribuye en alimentación, medicamentos, atención médica y alojamiento.
A pesar de sus formas seniles, algunas de las señoras desgranan el tiempo en actividades útiles. Salvadora, que recuerda bien que nació un 24 de diciembre, “el Día del Niño”, dice, deshila trapos con los que luego se rellenan muñecas en otra sala.
Álvarez explica que en labores así se procura entretenerlas. Hay quienes permanecen inactivas por voluntad propia o por problemas visuales. Concepción, una anciana a la que le calculan más de 80 años, se mece frente a los árboles aunque sus ojos ya no puedan apreciarlos.
PIDEN SOLIDARIDAD
El Hospital Psiquiátrico, que opera con fondos del Estado, mantiene una larga lista de necesidades. Desde pijamas para vestir a los 150 pacientes hasta licuadoras para preparar sus alimentos. Son pocas las familias que asumen las comidas de sus parientes internos.
Este año el gobierno aprobó un presupuesto de 12,973,000 córdobas, de los cuales el 60 por ciento se invierten en alimentación, según explica Aura Martínez, salubrista que dirige el centro.
Las autoridades del hospital están solicitando apoyo de la empresa privada, las organizaciones no gubernamentales y de pobladores particulares oara cubrir su lista de necesidades.
El próximo cuatro de octubre se organiza un concierto con artistas nacionales a favor de los enfermos del Psiquiátrico y en celebración del Día Mundial de la Salud Mental. El espectáculo será en el Teatro Nacional Rubén Darío. Luego, el 10, se montará un hablatón en las instalaciones del hospital para recoger fondos a favor de los abandonados y enfermos del manicomio.
POCOS ATENDIDOS
En el Psiquiátrico, el nivel de captación de enfermos mentales es bajo. Se atiende al tres por ciento de la población nacional, asegura Aura Martínez, directora del hospital. El dos por ciento proviene de Managua y el restante uno por ciento de las regiones del país. El énfasis de la cobertura es urbano. 
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