Opinión Económica
Nueva perspectiva del Mercosur
Roberto Morales Muñoz*
El Mercosur está librando duras batallas para sobrevivir dentro de la actual crisis que atraviesan algunos de sus miembros, tanto en el ámbito político como en el ámbito comercial.
La crisis que atraviesa el Mercosur está representando para sus miembros un gran reto no solamente de subsistencia sino también de poder extenderse o ampliar su mercado y hacerlo extensivo en acuerdos comerciales y de cualquier otra índole con otros Estados subregionales, específicamente, la Comunidad Andina de Naciones - CAN. No obstante, a pesar de los esfuerzos que ambos grupos subregionales vienen librando, un conocido economista especializado en asuntos latinoamericanos amigo y asesor del Presidente norteamericano, Albert Fishlow, proveniente del círculo de G. Bush, hace una temeraria afirmación: “El Mercosur está muerto. La posibilidad de negociación como bloque no existe más”.
En la actualidad, son muchas las razones que podemos encontrar para argumentar la estrepitosa caída del Mercosur. No obstante, los principios que EE.UU. quiere implantar a toda costa en el continente les hace perder la noción de la realidad. Es imposible que al Mercosur le puedan quedar 2 años de vida, porque no sólo es una unión aduanera, comercial o económica, es también una unión política. Por otro lado, no está claramente definida la creación del ALCA para el 2005 porque los avances que se realizan en las negociaciones son menores que los esfuerzos de los países de todo el continente.
Resulta claramente evidente que Estados Unidos en su afán de imponer su mandato y dar vida al ALCA, organismo del cual serán propietarios y que de ninguna manera significa negociar con ventajas frente a otros bloques regionales como la Unión Europea y otros, no les permite tener una clara idea de las verdaderas razones y motivos que impulsan a los Estados del Sur a consolidar sus bases comerciales y políticas, entre otras.
Sin embargo, no es la primera vez que Fishlow y otros altos signatarios provenientes del sector público y privado de diversos países se han ido de boca anunciando la desaparición del Mercosur. Sin embargo, pasan los años y el organismo subsiste a pesar de los altibajos que ha tenido y podría tener en el futuro, prueba de ello es la próxima reunión a sostenerse en Perú, donde los miembros del Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones intentarán cerrar el cronograma de negociaciones que conllevará a la firma de un Acuerdo de Libre Comercio, entre ambos grupos subregionales.
El subsecretario de Integración y Comercio Exterior de Brasil, H. Hugueney, manifestó recientemente: “...si se concluye el acuerdo Mercosur-CAN, América del Sur prácticamente estará integrada por acuerdos de libre comercio, con las únicas excepciones de Surinam y la Guyana”. Esto implica que Estados Unidos no podrá libremente imponer sus mandatos comerciales y otros, en la subregión, sin una previa negociación. Asimismo, negociar en bloque permitirá a los sureños obtener, no solamente una posición más ventajosa sino también una mayor cantidad de beneficios al país del norte que no se podrían conseguir de ninguna manera negociando cada uno por su lado.
En el marco de la ofensiva de Estados Unidos por imponer el ALCA en todo el continente americano, Brasil es el único país que hace frente al capricho del país del norte y decide fortalecer e impulsar el Mercosur, entre otras cosas, manteniendo una estrategia defensiva clara: bajar aranceles cerealeros a Argentina, Uruguay y Paraguay para que mantengan sus cuotas previas en el mercado brasileño, lo que permitirá, entre otras cosas, que los exportadores argentinos mantengan sus ventas a Brasil por encima del 30 por ciento de lo que venden en el mundo, y un poco menos en los casos de los otros dos socios; defender el Mercosur es defender la alianza comercial argentino-brasileña; representa un equilibrio subregional con Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia. Adicionalmente, Brasil mantiene una ofensiva comercial con Centroamérica y el Caribe, con exportaciones crecientes muy por encima del 30% interanual. En clara definición de alianza estratégica, el presidente carioca Cardoso, definió como “merconorte” su actual relación con Centroamérica y Caribe y ha manifestado la necesidad de proponer un Acuerdo de Libre Comercio para completar el cuadro abierto, el año pasado, tras el pacto con México. Por último, más inmediato y con mayor importancia se perfila la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y los Andinos.
El Acuerdo de Libre Comercio CAN-Mercosur, próximo a firmarse, intenta facilitar el comercio intrarregional con la clara visión de competir y ser más competitivos en un mercado subregional, sin interferencias, con reglas claras y definidas, en igualdad de condiciones, sin ningún tipo de restricciones.
Siguiendo un patrón de libre comercio, tal y como sucedió con Chile cuando unilateralmente bajó su arancel general a 10 por ciento, se presenta la opción y única alternativa de hacer surgir nuevas industrias que promuevan el empleo, el consumo interno, promover las exportaciones, etc., ante cualquier duda del hecho, se pueden revisar las estadísticas que demuestran como surgieron nuevas industrias en Chile que, en su oportunidad, no fueron consideradas productivas.
La unión CAN-Mercosur intenta dar más libertad al comercio intrarregional, más opciones de consumo con el objetivo de reducir la pobreza. Si bien es cierto que, bajo el libre comercio, la demanda de los productos de algunas empresas desaparece, por no ser competitivas, la demanda de otros productos se incrementa. No menos cierto es que, cuando las autoridades intervienen deliberadamente pueden lograr que los consumidores opten por nuevas alternativas importadas y más barata, se promueva la inversión y con ello nuevas fuentes de empleo, etc.
* El autor es Jurista en Derecho Internacional. 
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