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MIéRCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22862 / ACTUALIZADA 1:30 am
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Zona de strikes
¿Y los Juegos?

Edgard Rodríguez C.
edgard.rodriguez@laprensa.com.ni

Aun cuando la paz fue severamente agredida y el mundo no volvió a ser igual, el año 2001 tuvo un hecho de gran significado desde mi perspectiva, y fue la realización en Colombia de la Copa América de fútbol.

Todavía recordamos las imágenes de los colombianos peleando a dientes por el torneo, que casi se viene al piso cuando el miedo de los demás estuvo a punto de dejarlos sin la Copa.

Al final, ganó Colombia y su gente se olvidó por un momento de la tristeza, del dolor inseparable que les acompaña a diario con el ruido de los secuestros y los asesinatos.

Pero mejor aún, le ganó la paz al miedo y la esperanza a la resignación.

Cuando en noviembre pasado Nicaragua gestionó y ganó la sede para los VIII Juegos Deportivos Centroamericanos del 2005, pensé que era el chance para que unidos los nicaragüenses, tal como lo hicieron los colombianos, mostráramos al mundo que somos capaces de hacer buenas cosas.

Luego el entonces Presidente electo, Enrique Bolaños, terminó de estimular nuestro optimismo al afirmar que los Juegos contaban con todo su respaldo.

Pero desde entonces, lo más significativo del Comité Organizador de los Juegos, es el salario que devengan sus principales dirigentes, mientras el presidente Bolaños se hace el sueco con todo lo que ocurre el respecto y el tiempo sigue su inexorable marcha.

Lo esencial para los Juegos es la voluntad, que estimula la realización de gestiones para obtener la plata, mientras a la par se trabaja en la edificación de las instalaciones y la preparación de los atletas, rubros sin los cuales no hay juegos, y estamos atrasados en ambos.

Enfrascado en su lucha anticorrupción, la que pese a sus incoherencias, apoyamos la mayoría en este país, el presidente Bolaños no ha tenido tiempo para nada más, ni siquiera para resolver una serie de conflictos más esenciales en el ámbito social y por supuesto económico.

Más grave aún, luce mal cuando se le consulta al respecto. Un compromiso como éste demanda más seriedad, aunque sea para decir que no podremos hacer los Juegos, lo cual se ha convertido en una terrible sospecha que amenaza con materializarse.   
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