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DOMINGO 22 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22859 / ACTUALIZADA 2:00 am
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José Antonio Alvarado: “No había estrategia política”

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.Ex amigo íntimo de Arnoldo Alemán, José Antonio Alvarado se convierte ahora en el principal asesor político del presidente Enrique Bolaños. Liberal granadino y doctor por la universidad de Harvard, Alvarado resucitó junto a Alemán, Lorenzo Guerrero (q.e.p.d.) y José Rizo, al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), a inicios de los noventa. Ahora que el partido está dividido y el Ejecutivo divorciado de la bancada liberal, Alvarado se propone “unir a la familia liberal”. Un hombre que por sordera musical no fue sacerdote salesiano, será el director de orquesta del presidente Bolaños

José Antonio Alvarado.

 

Eduardo Marenco
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

La mansión estilo colonial del doctor José Antonio Alvarado está inundada del perfume de la flor del lilán, repleta de esculturas de santos y vírgenes, pinturas de la Sagrada Familia y de cristos padecientes. Una escultura de la Virgen María y un Arcángel Gabriel custodian la entrada a la sala de la casa, donde se respira un aire religioso similar al de una Iglesia.

Abogado, político y coleccionista de arte sacro, Alvarado se distingue por su habitual caballerosidad. Antes de la entrevista, presenta algunas piezas de su colección, entre ellas, una de las más veneradas: la Virgen de Candelaria, esculpida en madera y con ojos de cristal, de una antigüedad, asegura, de alrededor de 500 años. Le costó diez años de gestiones conseguir que las autoridades de Quito, Ecuador, dejaran sacar la imagen del país.

Alvarado asumió, la semana recién finalizada, el cargo de Secretario de Asuntos Políticos de la Presidencia de la República, emergiendo de nuevo a la arena política —después de que Arnoldo Alemán prácticamente lo decapitó cuando sus agendas no coincidieron— como una suerte de pitcher de relevo, ahora que el gobierno del presidente Enrique Bolaños requiere hilar fino para garantizarse apoyo en el Poder Legislativo para su lucha anticorrupción y para echar a andar un paquete de leyes vinculadas al plan económico.


Queda la sensación de que el jueves pasado Daniel Ortega se robó el show... ¿Cuál es su percepción sobre eso?

Yo creo que el Frente Sandinista ha tratado de lavarse la cara. Pero todo el mundo sabe que la iniciativa de la lucha contra la corrupción, la despartidización de las instituciones del Estado, y por crear una “Nueva Era” en la política nacional, es del presidente Bolaños.


Pero el Día D de la lucha anticorrupción, el jueves, cuando se sustituyó la Junta Directiva presidida por Arnoldo Alemán en la Asamblea, el presidente estaba en Miami. Usando una metáfora beisbolística, mientras las bases estaban llenas y la “casa ardiendo”, el presidente estaba en la banca... sin turno al bate.

Es una interpretación equivocada. Y te voy a explicar: yo la veo como una confianza tremenda del presidente en los cauces democráticos y en las instituciones del país. Yo creo más bien, que fue un símbolo de gran seguridad en la cordura. Incluso, públicamente felicité también al PLC por haber echado marcha atrás con la manifestación que tenían para el mismo día, porque creo que hubiese sido muy provocadora y habría creado muchas más tensiones.


¿No habría sido adecuado que el presidente se quedara enfrentando la delicada situación que tenía el país, aunque se tratara de otro poder del Estado? ¿Que asumiera el liderazgo?

Él ha sido sumamente respetuoso de la independencia de poderes. Lo que pasa es que aquí estamos acostumbrados a los liderazgos autoritarios, al ejercicio dramático del poder. Y el liderazgo de él es ético y moral, que se ejercita a través de su autoridad.


Lo que queda a la vista es que Daniel Ortega aprovechó mejor la situación a nivel mediático, a nivel político. Los 38 votos que colocó la bancada sandinista fueron claves...

Igual fueron claves los otros votos también. Tan valiosos son los unos como los otros. El diputado que no llegara afectaba el quórum. Todos tenían igual valor.


¿No teme que la Asamblea quede ahora rehén del sandinismo? ¿O que el mandato del presidente Bolaños quede rehén de Ortega?

No, no lo creo. Fijate que incluso en la composición de la Junta Directiva, tanto las fuerzas liberales, ya sea el caso del ingeniero (Fernando) Avellán como parte de la bancada liberal; y el resto de la mayoría de la directiva, de la bancada Azul y Blanco, tienen un importante control, tienen la presidencia y la secretaría. Yo creo que se están abriendo los cauces para que los partidos de oposición, en este caso el Frente Sandinista, puedan jugar su rol dentro de la democracia, y no como partido de oposición dentro de pactos y componendas. Es decir, que los logros en el Poder Legislativo y en la política, se puedan realizar a través del ejercicio de la autoridad, de los cauces legales y no a través de pactos.


¿Cómo se evitará que Daniel Ortega bloquee la agenda legislativa del presidente Bolaños? Por ejemplo, ellos ya están señalando que se oponen a la Ley de Privatización de Recursos Hídricos. Esto impacta en el acuerdo que el gobierno necesita con el FMI.

Yo creo que aquí todo tiene que platicarse. Y la costumbre de don Enrique ha sido platicar sobre la mesa y de cara al pueblo. Yo estoy seguro de que la bancada liberal va a jugar un rol fundamental. No creo que se queden mudos ni que vayan a desaparecer. Al contrario, creo que la bancada liberal debe fortalecer el trabajo del gobierno, para, uniendo esfuerzos, dar una visión profundamente democrática de la Nicaragua que queremos construir. Allí hay gente magnífica, talentosa como: Oscar Moncada, Noel Pereira Majano, el mismo (Luis) Benavides.


¿Usted espera, entonces, que muchos miembros de la bancada liberal abandonen el barco capitaneado por Arnoldo Alemán?

Yo no sé si abandonen el barco o no, puede ser que más bien ellos traten de rescatarlo, lo veo en términos de unir visiones, para articular una coherente visión liberal, donde demostremos que unidos, la familia liberal, podemos darle los mejores años de vida al pueblo nicaragüense.


¿Y ya están negociando con estos diputados liberales?

Con algunos de ellos hemos tenido conversaciones productivas y positivas.


¿Su nombramiento como Secretario de Asuntos Políticos de la Presidencia revela que algunas cosas no funcionaban en la relación Ejecutivo-Legislativo?

Lo que creo es que se había dado una línea bien marcada de la independencia de los poderes y don Enrique ha sido sumamente respetuoso de esa independencia. Pero también hay una interdependencia cuando buscamos la gobernabilidad. Debe haber cabildeo, búsquedas de consenso, para que conjuntamente saquemos este barco adelante.


Pero algo estaba funcionando mal para que a usted lo nombren, eso es apenas implícito...

Tal vez es que no estaba funcionando. Vamos a darle un giro. Don Enrique está muy interesado en que unamos el mayor número de esfuerzos para llevar adelante esa visión de nación con la que se comprometió durante su campaña, y que está haciendo todo lo posible por conseguir.


Para poner un ejemplo, la reforma tributaria del Ejecutivo naufragó por completo en la Asamblea Nacional...

Sí. Yo creo que fue un problema de venta, no se vendió muy bien ni se explicó.


¿No se vendió ante las bancadas o ante el público?

Yo creo que en ambas direcciones.


También es importante la efectividad política...

Por supuesto, la comunicación debe llevar de la mano la capacidad de articular, coherentemente, compromisos de trabajo.


Arnoldo Alemán dice que un político sin partido es como un hombre desnudo. En cierto momento, el presidente Bolaños se quedó solo en un escenario similar al de doña Violeta, cuando se resquebrajó la UNO. Usted, como ex secretario nacional del PLC, ¿tiene como misión lograr que haya un partido de gobierno nuevamente?

Hay dos caminos: el partido como elemento de sostenibilidad para proyecciones futuras y para capitalizar los esfuerzos de un gobierno, o, sencillamente, el presidente que sin ningún interés partidario, busca un sentido de nación más amplio. El partido siempre es coadyuvante a la hora de las negociaciones de la agenda política, porque se da la oportunidad de tener un músculo más coherente. Creo en la enorme necesidad de salvar al liberalismo, especialmente por el honor que representan los miles de hombres y mujeres, que como fiscales y líderes de base han aportado con honestidad a la lucha democrática. Haré todo mi esfuerzo por unificar al liberalismo.


Cuando se intentó gravar los productos de la canasta básica, medida que fue impopular, también el gobierno no lograba el consenso sobre una reforma tributaria, no conseguía el acuerdo marco con el FMI, la Iglesia Católica se mostraba distante, el partido que llevó al poder al Presidente estaba separado de él, es decir, se tenía la sensación de que el país estaba paralizado y el presidente solo...

Cuando vos desarrollás iniciativas, sin una estrategia política, naufragan.


O sea, ¿el presidente Bolaños a su juicio no tenía estrategia política?

Yo creo que al comienzo, el gobierno no tenía una estrategia política, sino más bien una estrategia eminentemente técnica, de mucho valor y capacidad de análisis, por parte de un extraordinario equipo, pero sin la visión política, es como que vas medio vestido.


Entonces, efectivamente doctor, ¿usted viene a llenar un vacío?

Pues, a ayudar por lo menos a cooperar en la agenda que el presidente quiere articular, la estrategia de cara a los problemas más profundos del país.


¿Usted será el estratega político de la Presidencia?

No, porque lo que vos hacés es trabajar con el presidente, para conjuntamente con él y su autoridad, se desarrolle la estrategia y luego asegurarse que la misma puede compartirse con los diferentes sectores y gabinetes sectoriales.


¿Se puede esperar un pacto Ortega-Bolaños?

Yo creo que don Enrique nunca va a hacer pacto con nadie.


Pero necesita consensuar con la bancada sandinista y el liderazgo de Ortega, muchas decisiones legislativas.

Es correcto consensuar, con todo el mundo. Con la bancada sandinista, la bancada liberal y todos los actores políticos, que es muy diferente a hacer pacto.


¿Entonces la carta que el gobierno tiene bajo la manga es lograr la erosión de la bancada liberal?

No, la carta del gobierno es trabajar en armonía con todos.


La relación de las magistraturas de la Corte Suprema de Justicia es de seis a cinco a favor del sandinismo en este momento. ¿Cómo evitará el gobierno de Bolaños ser rehén de la influencia sandinista en varios poderes del Estado?

Mucha de la fuerza (del FSLN) es resultado del pacto. En el sistema judicial, a mi criterio, debe haber reformas profundas. Hay muchísima corrupción (...) a pesar de un esfuerzo de reforma, se comenzó a mediatizar ese esfuerzo con acciones de componendas partidarias.


Imagino que el Ejecutivo negociará con el sandinismo las magistraturas vacantes. ¿Se les cederá varias de éstas?

Yo creo que no debe negociarse. Debe presentarse y buscar los mejores candidatos. Todos necesitan los votos de todos. La mayoría que se requiere no la tiene ninguno.


La Iglesia Católica ha estado alejada del gobierno de Bolaños. Usted es amigo del cardenal Miguel Obando. ¿Será un puente entre la Iglesia y el Ejecutivo?

No sólo soy su amigo, lo quiero y lo admiro, he tenido la fortuna de ser su colaborador en diferentes proyectos, siendo un honor para mí participar en ellos. Estoy seguro de que con la Iglesia pueden armonizarse criterios. Recordemos que si este gobierno no sale adelante, todos los nicaragüenses nos hundimos, sin distingo de colores políticos.


UN LIBERAL GRANADINO

José Antonio Alvarado Correa es un liberal granadino con antepasados que fueron generales durante la Guerra Constitucionalista. Doctor en Jurisprudencia y Finanzas por la Universidad Harvard, fue un excelente estudiante en dicha universidad, y obtuvo becas de estudio como la “Lincoln Prize”, otorgada por Harvard y por el Instituto Tecnológico de Massachussets. Coleccionista de arte sacro, Alvarado fue del núcleo íntimo de Arnoldo Alemán Lacayo hasta finales de los noventa, cuando se distanciaron políticamente.

Alvarado se caracteriza por su meticulosidad y orden, por sus camisas y pañuelos grabados con sus iniciales, así como por contestar cada una de las cartas que recibe a diario. Lleva un archivo cronológico de las mismas. Cada mañana, una romería de personas visita su casa pidiendo ayuda económica por algún familiar enfermo internado en el nuevo Hospital de Granada, ubicado frente a su casa. Alvarado fue embajador ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en los días finales de la dictadura somocista.


Además:
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