Salomón está en la conciencia de cada uno
George Salameh*
Algunos analistas políticos alineados, apoyados en la estratagema “guerra contra el terrorismo”, están esforzándose, con estilo ardid, para envilecer al mundo árabe, islámico y en particular al pueblo palestino. Al escribir sobre el conflicto del Oriente Medio, enfocan, premeditadamente, la conducta de una parte (la Palestina) y obvian hablar de la otra (Israel). Atacan y condenan, pero sin el mínimo de raciocinio, a los palestinos, y paralelamente, defienden y justifican la conducta israelí.
Su objetivo es sugestionar a la opinión pública y crear en la sociedad internacional un estado de disposición para aceptar ciertas prácticas políticas oficiales dirigidas contra los árabes en cualquier parte del mundo, en especial en el Oriente Medio y en particular en el territorio palestino ocupado. Algunos van más lejos y fomentan la intolerancia y la discordia o la pasividad y la indiferencia.
Joana D’Balcazar, analista experta, en dos artículos suyos publicados en LA PRENSA, acusa al pueblo palestino de ser el culpable por “la pérdida de dos oportunidades para establecer la paz en el Oriente Medio”; por “la espiral de violencia y del terrorismo”; por querer “destruir al Estado de Israel y construir un Estado islámico regido por las leyes de la religión”. Plantea ante el lector un dilema: “qué hacer con una parte que rechaza por dos veces lo que viene pidiendo”. Y propone una solución cínica: “la aprobación de la resolución 4693 (The Arafat Accountability Act) [...], que castigaría a Arafat por apoyar y patrocinar el terrorismo. Así justifica y defiende cualquier práctica política oficial israelí y norteamericana en relación con los palestinos y su líder Arafat. Alega que éste habla dos lenguajes políticos: “instiga en árabe al terrorismo, mientras que en inglés proclama la paz”.
Para Joana no existe en el mundo más que las leyes, la cultura y la democracia occidentales y debemos someternos a ellas: “Ellos no aceptan las leyes occidentales, incluyendo la democracia”. ¿Por eso debe ser doblegada la voluntad del pueblo palestino? ¡Qué ridículo y paradójico! Aquí manifiesta su ignorancia, intolerancia e irrespeto. Los sagrados principios de libertad y democracia que el propio mundo occidental defiende, nos enseñan diariamente la tolerancia y el respeto mutuo entre los pueblos y la defensa de su derecho a la libre determinación en un mundo heterogéneo de etnias, culturas y religiones.
La autora debería limitarse a los hechos; es una infamia sin fundamento decir: “Su propósito es la destrucción de Israel y vencer a los infieles, incluyendo a cristianos y judíos. En las escuelas palestinas y universidades enseñan a odiar a los judíos y americanos”. Con tal difamación busca sembrar la discordia entre religiones y sus respectivos fieles.
Yo soy árabe palestino cristiano católico apostólico romano, no percibo nada de lo que dice la autora en nuestra tierra. En nuestra historia y cultura no hemos conocido conflictos o persecución religiosa, tanto árabes cristianos como árabes judíos. El concepto de infidelidad en la religión musulmana es el mismo que en otras religiones; no es el judío ni el cristiano como tal el infiel, es aquel ateo que no cree en Dios.
El odio que sentimos todos los árabes (judíos, cristianos y musulmanes) es hacia la política exterior occidental y en especial la norteamericana anti-árabe. Porque es la culpable y la responsable por la tragedia del pueblo palestino y su continuidad hasta el presente; por su extrema sensiblidad hacia Israel y el israelita, y la extrema insensiblidad para con el árabe palestino. Las conductas y actuaciones políticas occidentales en relación con los problemas y líderes de la región, son las que provocan el odio, y no es el estilo de vida ni la libertad o la democracia.
Ciertos observadores se ponen ridículos a veces con sus comentarios y reproches; dice la analista: “Aún más, sus libros de geografía ni siquiera incluyen en sus mapas a Israel”.
¿Acaso en Nicaragua enseñan mapas de Colombia incluyendo a San Andrés como parte del territorio colombiano? ¿Cuál es el mapa de Israel? Si este país es el único en el mundo que no tiene mapa definido; ¡qué vamos a enseñar entonces! Según su estrategia política-militar, el país está en expansión permanente y no ha llegado el momento de definir un mapa con fronteras fijas para el Estado. Esto significa que tiene un espíritu de agresión permanente contra los pueblos árabes y sus territorios. La paz no está en su agenda política. Lo único que entienden es la ocupación de más y más territorios árabes. Es ésta la quintaesencia del conflicto en Oriente Medio, y es por eso que no se apaga este conflicto desde 1948.
Reprocha al pueblo palestino el haber rechazado el Plan de Partición de Palestina (1947) y lo considera un error político por no aceptar “la creación del Estado que reclama y convivir con el otro en armonía”. La autora cree que este plan “hubiese creado el Estado palestino que actualmente desea”.
El pueblo palestino hizo muy bien el haber rechazado el plan por cuestión de principios patrióticos, nacionales y jurídicos internacionales. Era entonces competencia del pueblo palestino, únicamente, decidir el futuro de su territorio nacional y el suyo propio, en conformidad con el principio de la soberanía. Desde 1917 las potencias coloniales han venido ignorando la existencia del pueblo palestino y sus derechos nacionales en su propia patria, lo mismo hacen hoy.
El plan mismo era una conspiración más entre otras tantas. Aunque hablaba, efectivamente, de dos Estados sobre un territorio: un Estado judío y otro palestino; en la práctica ya estaba acordado, por detrás del telón, la creación de uno solo, Israel. Lo que el plan aparentó ofrecer para el pueblo palestino era un espejismo. Los siguientes hechos que se desarrollaron después señalan esta verdad.
1- El 17 de septiembre de 1948 fue asesinado por los israelíes el mediador y Enviado Especial de Naciones Unidas, el conde Bernadotte y su ayudante francés, el coronel Secot, para impedir la implementación del plan en cuestión (ver archivos de NN.UU.)
2- El plan destina el 56.47 por ciento del total del territorio palestino para el Estado judío. ¿Por qué, entonces, Israel se apoderó del 78 por ciento del territorio en 1948? El resto del territorio, 22 por ciento, fue ocupado en 1976.
3- Si de paz se tratara, entonces, ¿por qué no abandonan su estrategia de expansión territorial y demográfica? ¿Por qué se empeñan en realizar guerras periódicas contra el pueblo palestino y los pueblos árabes? ¿Por qué Israel no se retira de los territorios ocupados por la fuerza militar? ¿Por qué no cumple y respeta las centenares de resoluciones de Naciones Unidas a favor del pueblo palestino? Así se pondría punto final a todo el conflicto y la violencia en la región y todos sus pueblos vivirían y convivirían en paz y seguridad permanentes.
Israel es el único país creado con resolución de las NN.UU., sin embargo, es el unico país miembro que no cumple ni respeta la Carta Magna, sus principios y sus resoluciones.
Las reivindicaciones del pueblo palestino por sus legítimos derechos nacionales no son nuevas. No fue el pueblo palestino el que inició la violencia. La comunidad internacional al cometer la mayor de las injusticias contra este pueblo en beneficio de los europeos judío-sionistas han ejercido, y siguen ejerciendo hasta hoy, la peor de las violencias contra él.
El pueblo palestino ejerce y practica lo que todos los pueblos del mundo, sin excepción, habían hecho antes que él; todos lucharon por su independencia; todos resistían y habían hecho uso de los métodos de la violencia y resistencia armadas contra la ocupación extranjera. ¿Acaso eran todos terroristas, entonces? El héroe norteamericano o latinoamericano que luchó y peleó por la independencia y libertad de su patria, entonces ¿era terrorista? Eran héroes nacional y como tales son glorificados por sus pueblos. Los ideales, objetivos y principios que ayer habían movido a otros pueblos, son los mismos que viene reclamando el pueblo palestino desde pricipios del siglo XX
Los poderosos de la comunidad internacional nunca han demostrado seriedad en sus esfuerzos; hablan de promesas que nunca se cumplen; de visiones que nunca se traducen en realidad; ponen condiciones injerencistas, humillantes y provocadoras. Los grupos internacionales de cabildeo y desinformación a favor de Israel mueven sus tentáculos por todas las direcciones y en todos los niveles para anular y obstaculizar cualquier esfuerzo positivo. Todo lo que pretenden es ganar y dar tiempo a Israel para someter al pueblo palestino bajo su voluntad de forma directa o indirecta.
El líder palestino Yasser Arafat habla un solo lenguaje, el de la paz. Desde 1974 no ha cesado de enviar mensajes de paz y proponer iniciativas y planes; ha ido hasta el extremo en su disposición para el diálogo y las negociaciones. La única respuesta que recibía es más guerra, agresión y genocidio contra el pueblo palestino, precisamente para obligarle a no hablar de paz. Han demostrado en la práctica que la paz es enemiga de Israel.
El único esfuerzo serio y sincero fue el de Bélgica (1992-93), que condujo a la firma de los Acuerdos de Oslo (sept. 1993). Éstos, junto con el Plan Árabe de Paz (mayo 2002), fueron las dos únicas oportunidades históricas. El propio Israel, de post-Rabin, anuló los primeros y dejó sin efecto al segundo y lo rechazó tajantemente.
La ultraderecha fanática y fundamentalista israelí, encabezada por Sharon, conspiraron contra Isaac Rabin e instigaron a su asesinato como castigo a su valiente política de paz. Cuatro gobiernos israelíes cayeron, por culpa de los Acuerdos de Oslo y sus políticas contra la paz. Dos de ellos (Shamir, Natanyaho) cayeron bajo la presión internacional, y los otros fueron derrotados por la ultraderecha misma. A Sharón le ha tocado enterrar definitivamente a Oslo amparado por la llamada “guerra contra el terrorismo”; le queda perpetuar la reocupación del territorio palestino y su limpieza étnica de la población árabe palestina para dar cabida al millón de judíos latinos e indígenas conversos que pretende recibir antes de fin de año. Ya no es secreto para nadie sus planes para judaizar al territorio palestino. Actualmente están haciendo esfuerzos diplomáticos a nivel internacional para explicar la necesidad e importancia de transferir a toda la población palestina conforme un plan ya diseñado y aprobado en todos los niveles israelíes (La Logística de la Transferencia).
Salomón está en la conciencia, individual y colectiva de la comunidad internacional y sus grupos de presión. En sus manos está la solución y la paz deseada por todos y para todos. El pueblo palestino quiere una paz justa, permanente y global sobre la base de las resoluciones internacionales al respeto. El cumplimiento de las mismas es una garantía para la paz y la seguridad mundiales. Las guerras nunca lograrán la paz para nadie.
* El autor es actual Embajador del Estado de Palestina en Nicaragua. embpal@tmx.com.ni 
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