Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22858 / ACTUALIZADA 2:08 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
¿Finalmente ganará “Lula”?

Pareciera que Luiz Inácio “Lula” Da Silva, candidato a la presidencia de Brasil por el Partido de los Trabajadores (PT), está en competencia con Daniel Ortega para ver quién acumula más derrotas en campañas presidenciales. De momento están empatados con tres cada uno, pues Lula fue derrotado en 1989, 1994 y 1998.

Pero, ¿se irán a hacer realidad, finalmente, las aspiraciones de “Lula” en las elecciones a celebrarse el próximo 6 de octubre? Está por verse, porque, a pesar de que el popular candidato izquierdista brasileño ocupa un cómodo primer lugar en las encuestas cuando faltan menos de tres semanas para que 115 millones de brasileños acudan a las urnas a elegir a su nuevo presidente, no sería ésta la primera vez que, estando en primer lugar, termina perdiendo.

Un reciente sondeo de opinión ubica a “Lula” con un 41 por ciento de la intención de voto. El segundo lugar lo ocupa José Serra, del oficialista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con 19 por ciento. El tercer lugar es para Anthony Garotinho, del Partido Socialista Brasileño (PSB) y ex gobernador de Río de Janeiro, con un 13 por ciento, quien desplazó de ese lugar a Ciro Gomes, del Partido Popular Socialista (PPS), que bajó tres puntos y cuenta ahora con sólo un 12 por ciento.

A pesar de la gran ventaja que lleva “Lula” sobre su más cercano contendor, no es muy probable que pueda ganar en primera vuelta, ya que el sistema electoral brasileño requiere de una mayoría absoluta (51 por ciento) para la elección presidencial. Ese sistema es perjudicial para el candidato izquierdista brasileño, porque permite que en la segunda vuelta se formen coaliciones que terminan frustrando sus aspiraciones, como ya ha sucedido en el pasado.

Esta vez “Lula” está haciendo todo lo posible para evitar asustar al electorado conservador. Sus asesores de imagen le han puesto traje, le han cortado el pelo, y lo hacen lucir como un empresario o como un candidato tradicional. Más importante aún, sus asesores políticos le han hecho moderar su tradicional discurso populista y anticapitalista. Las opiniones en cuanto a lo que haría “Lula” con la economía brasileña son muy variadas. Un director del Fondo Monetario Internacional dijo esta semana en La Habana que un eventual triunfo del candidato izquierdista no implicaría un cambio sustancial en el rumbo económico del gigante latinoamericano.

Muchos otros, sin embargo, opinan que su triunfo haría que el capital se escurriera fuera de ese país. Uno de quienes así opinan es el célebre billonario húngaro, George Soros, quien —dicho sea de paso— es uno de los capitalistas reverenciados por la izquierda política mundial debido a sus opiniones “anticapitalistas”. Hace unos tres meses Soros dijo que para “los mercados”, si gana “Lula”, habrá “default” (suspensión de pagos) y que por eso, se protegen por anticipado. Y agregó que “en la Roma antigua, sólo votaban los romanos. En el capitalismo global moderno, sólo votan los norteamericanos, los brasileños no votan”. (¿Se comprende porqué la izquierda ama a Soros?)

Aún así, las posibilidades de triunfo de “Lula” son ahora más altas que nunca. Y un triunfo de la izquierda en el país más grande de América Latina energizaría a todos los partidos de izquierda de la región.

Algunos insisten en que a pesar del nuevo “look” y del nuevo discurso del popular candidato izquierdista, éste sigue siendo un lobo con piel de oveja. Otros quisieran creer que las derrotas lo han hecho madurar, y ponen como evidencia a su candidato a la vicepresidencia, José Alencar, quien es miembro del Partido Liberal y dueño de una de las textileras más grandes del país.

Hasta antes de esta campaña electoral “Lula” había demostrado ser un izquierdista radical. Lo que está por verse es qué clase de izquierdista sería si alcanza la presidencia: o moderado como Ricardo Lagos, actual presidente de Chile, o disparatado y populista a ultranza como Hugo Chávez de Venezuela. De manera que habrá que esperar y ver si esta vez los brasileños están dispuestos a darle oportunidad para que lo demuestre, o si, como en ocasiones anteriores, prefieren adoptar una posición cautelosa y seguir votando por candidatos menos riesgosos.  
.


---
   
Otras Noticias

¿Finalmente ganará “Lula”?