Potencias divididas por Iraq
Agencias
NACIONES UNIDAS.-El anuncio iraquí de permitir el regreso sin condiciones de los inspectores de armas de la ONU, creó las primeras divisiones en el seno del Consejo de Seguridad de la organización, provocando opiniones abiertamente encontradas de Estados Unidos y Rusia sobre si la organización debe dar, a pesar de todo, un nuevo un nuevo ultimátum a Bagdad o creer en sus promesas.
El presidente estadounidense George W. Bush acentuó ayer la presión para que la ONU tome rápidas decisiones sobre Irak, y reiteró su convicción de que la comunidad internacional debe pasar a la acción contra el régimen dictatorial del presidente Saddam Hussein.
“Es tiempo de actuar contra Hussein para garantizar la paz, es tiempo de que la ONU actúe”, declaró ayer Bush durante una visita a Nashville, Tennessee, al sur de EE.UU.
“Estados Unidos tiene la fuerte convicción de que no debemos permitir a los peores líderes del mundo que amenacen a Estados Unidos, a nuestros amigos y aliados, con el chantaje de las peores armas del mundo. Saddam ya se demoró, negó y decepcionó” antes a la comunidad internacional, afirmó.
“Hemos visto este juego antes”, dijo por su parte el secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, al poner en duda la sinceridad del ofrecimiento iraquí. Powell ratificó la exigencia de Washington para que el Consejo de Seguridad de la ONU emita una resolución severa contra Iraq.
La Casa Blanca califica la propuesta iraquí como una simple “táctica” para crear “falsas expectativas”, y dijo que el asunto central era el “desarme” de Iraq.
EL “NIET” RUSO
Mientras, Rusia advirtió a Estados Unidos (ambos son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) tras la aceptación incondicional por Iraq de las inspecciones de armas, que no apoyará una nueva resolución del Consejo de Seguridad ni el “uso automático” de la fuerza contra ese país, según declaró el canciller de ese país, Igor Ivanov.
“No hay necesidad de una nueva resolución” para amenazar a Bagdad como la que EE.UU. sigue promoviendo, puntualizó el ministro ruso.
Además, una nota oficial rusa consideró como un éxito propio el paso dado por el régimen de Hussein, y confió en que “no se desaproveche esta oportunidad” de evitar una nueva guerra en el Golfo Pérsico.
La decisión de Bagdad “abre la vía para el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Iraq”, según la declaración rusa, que hizo hincapié en la aparición “en esta etapa” de una “oportunidad real” para una solución política y no militar.
Rusia posee millonarios intereses en esa nación de Medio Oriente, el segundo poseedor de las mayores reservas de petróleo en el mundo. Además, la deuda comercial iraquí con Rusia, parte de la cual proviene de la época soviética, alcanza varios miles de millones de dólares.
IRAQ RECELOSO
Iraq confirmó ayer que acepta el regreso incondicional de los inspectores de desarme de la ONU, pero se mostró convencido de que esa medida no será suficiente para evitar que Estados Unidos de marcha atrás en sus planes de ataque militar.
“Encontrarán otra excusa para seguir con sus planes. El objetivo no son las supuestas armas de destrucción masiva, sino el control de Oriente Medio y de su petróleo”, dijo el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, en rueda de prensa en Bagdad.
Tras afirmar que Iraq adoptó la decisión en atención a peticiones de “los Estados árabes y de naciones amigas”, Aziz argumentó que, con su nueva actitud, su país “echa abajo la justificación que exponían para atacarnos”.
Calificó, sin embargo, a continuación, de “descorazonadora” la postura de EE.UU. de considerar una “maniobra de distracción” el cambio de postura del régimen iraquí, que hasta ahora se negaba a la vuelta de los interventores armamentísticos.
ACUERDAN REUNIÓN IRAK-INSPECTORES
El gobierno de Iraq acordó ayer reunirse con las Naciones Unidas dentro de diez días en Viena, para finalizar los arreglos prácticos a fin de permitir el regreso inmediato de los inspectores internacionales de desarme.
-Said Hasán, alto funcionario del Ministerio iraquí de Exteriores, explicó al final de la reunión que ésta había sido una de las conclusiones de la entrevista que habían mantenido con el jefe de los equipos de inspección de armas de la ONU, Hans Blix.
-La reunión, que duró cerca de una hora y se celebró en la sede de la ONU en Nueva York, fue la primera entre ambas partes después de que el régimen iraquí del presidente Saddam Hussein anunciara el lunes su disposición a readmitir sin condiciones a los inspectores de desarme.
-El alto funcionario iraquí resaltó que el sueco Blix les entregó un documento sobre las inspecciones cuyo contenido no se conoce, pero que, según fuentes de la ONU, se refiere a las necesidades logísticas requeridas para el envío de los expertos.
US$100,000 ó 200,000 millones
En una entrevista con el periódico The Wall Street Journal, Lawrence Lindsey, el principal consejero económico de la Casa Blanca, opinó que el “costo máximo” de una eventual guerra contra Iraq representaría del uno al dos por ciento del PIB de Estados Unidos, es decir, de 100,000 a 200,000 millones de dólares. El secretario estadounidense del Tesoro, Paul O’Neill, juzgó que no sirve de nada intentar poner un precio a una eventual guerra contra Iraq, criticando indirectamente a Lindsey. “No hay manera de determinar el precio de un hecho inexistente”, subrayó el secretario del Tesoro. 
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