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MIéRCOLES 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22855 / ACTUALIZADA 1::26 am
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Se acerca acuerdo con el FMI

Es posible que en los próximos 30 días el Gobierno firme un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que para fines prácticos es una especie de llave maestra sin la cual no es posible acceder a otras fuentes de financiamiento. Instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, de hecho tienen condicionados sus desembolsos a que, primeramente, el país se ponga de acuerdo con el FMI. Similar posición toman la Unión Europea y el capital privado.

La razón es sencilla: en el documento de compromiso con el tan famoso como criticado FMI, el Gobierno se compromete, entre otras cosas, a mantener sus niveles de gastos e ingresos dentro de ciertos límites a fin de que las principales variables macroeconómicas no se descarrilen. Establece, además, varias condiciones en forma de leyes, privatizaciones, etcétera, que permiten vislumbrar el camino que puede seguir el Gobierno. El acuerdo es, entonces, como una camisa de fuerza que disciplina a la clase política, siempre dispuesta a gastar más de lo que se tiene.

Como es sabido, la fecha de firma del acuerdo con el FMI está desfasada debido a los impedimentos que la Asamblea Nacional, controlada por Arnoldo Alemán, le ha puesto a las iniciativas de ley del Ejecutivo. De no haber existido esos impedimentos, es posible que el convenio se hubiera firmado en agosto pasado y que a estas alturas ya estuviesen fluyendo recursos frescos al país.

Se espera que el convenio que se está negociando con el FMI sea el que rija las relaciones del Gobierno con dicho organismo financiero internacional para los próximos tres años. Los acuerdos a largo plazo disminuyen la flexibilidad que tiene el Gobierno para maniobrar, pero, al mismo tiempo, aumentan la previsibilidad. En el caso de una economía tan deteriorada como la nicaragüense es muy poco el margen de maniobra que hay, de forma tal que al final de cuentas es preferible asegurar la previsibilidad a costa de una supuesta flexibilidad que en la práctica se reduce a incrementar irresponsablemente el gasto público.

El equipo económico del Gobierno está consciente de que el desarrollo del país sólo puede lograrse mediante un crecimiento económico basado en un incremento sustancial de nuestras exportaciones. No hay otro camino. El mercado interno es demasiado pequeño como para sustentar el crecimiento requerido. Pero las exportaciones sólo pueden aumentar si de previo hay inversiones, y éstas, a su vez, requieren de leyes claras y estables, y de un ambiente político sosegado y calmo.

La estrategia planteada al FMI busca estabilizar en los próximos tres años el ingreso del Gobierno Central en un 26 por ciento del PIB, aproximadamente, mientras al mismo tiempo se va reduciendo el gasto público año con año hasta fijarlo en un 26 por ciento del PIB en el 2005. Dicha estrategia va encaminada a reducir un insostenible déficit fiscal que actualmente anda por un 15 por ciento del PIB. Se espera que para el 2005 el déficit podría ser de poco menos del 2 por ciento.

En los próximos tres años, el pago de la deuda interna, que asciende a unos 1,500 millones de dólares, absorberá una considerable proporción del gasto público. La deuda interna, como se sabe está compuesta por los BPI (Bonos de Pago por Indemnización) y los CENI (Certificados Negociables de Inversión). Los BPI —que constituyen la mayor parte de la deuda interna— fueron emitidos por gobiernos anteriores para financiar el pago de la “piñata” sandinista. Los CENI, por su parte, que son instrumentos financieros destinados a controlar la base monetaria y liberarla de presiones inflacionarias, se han desvirtuado y se han estado utilizado para financiar las quiebras bancarias. Uno de las principales dificultades que ha tenido el Gobierno en las negociaciones con el FMI ha sido, precisamente, el servicio de la deuda interna.

Ojalá que cualquier traba que todavía exista se logre superar en los próximos días a fin de que la firma del acuerdo con el FMI no sufra más demora. Pero también ojalá que al mismo tiempo los nicaragüenses tomemos conciencia de que el país sólo podrá salir adelante si produce y exporta. Que tomen nota de eso los políticos.  
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