Política y turismo
Alfredo Gutiérrez gutierrez@ifxnw.com.ni
La administración del Presidente Enrique Bolaños G. ya sobrepasa los ocho meses de gestión gubernamental. Durante este período se han implementado diversas estrategias nacionales tendientes a limpiar, tanto la economía nacional, como la moral. Podemos decir que en una sencilla evaluación de lo transcurrido, el camino tomado ha sido el correcto.
Sin embargo, debemos hacer un alto para analizar qué está sucediendo con la cuasi paralización en la inversión de infraestructura turística en el país, que dicho sea de paso, no descansa en la inoperatividad que algunos sectores le achacan al gobierno actual.
A mi juicio, hay dos factores que de una u otra forma han provocado este estancamiento:
El primero, ya despejado por las recientes decisiones de nuestros diputados y la subsiguiente expresión del presidente Bolaños de que no vetaría tales decisiones parlamentarias, fue la incertidumbre de si se suspenderían los beneficios fiscales que otorga la Ley de Incentivos a la Industria Turística. Muy probablemente la causa principal para pensar que dicha ley y sus beneficios estaban en riesgo, fue la mala comunicación entre los interlocutores del sector público y privado, quienes no supimos cruzar información clara y precisa, lo que por tanto, nos obliga a implementar un óptimo canal de comunicación.
El segundo es la paralización institucional como consecuencia del juego político peligroso en que los caudillos mantienen al país. Resulta que la cruzada contra la corrupción que hoy se construye y que pasará a la historia como el inicio de la dignificación nacional, ha movido los tentáculos de los poderosos, generando un ambiente político cargado y no sólo complejo de evacuar y manejar, sino que en cierta forma, de repercusiones aún imprevisibles.
Es aquí donde el país continúa perdiendo, pues mientras los caudillos políticos buscan mayor cancha pública, no se percatan, o no quieren, del efecto negativo que sus actuaciones generan en la inversión turística. Claro que para algunos, mientras se evita la justicia y la cárcel, cualquier cosa es buena, sin importar el daño en la economía nacional, mientras que para la contraparte, siempre que se pueda sacar réditos políticos de la actual coyuntura, igualmente las consecuencias a la nación son simplemente insignificantes.
Mientras el clima jurídico-político no sufra una importante evacuación por sus actores, las condiciones y creo no equivocarme, sustancialmente no variarán. El Poder Judicial debe entonces aplicar la ley con mayor celeridad y de una sola vez, dejar de mantener en jaque al inversionista y al público en general. Igual responsabilidad pende sobre nuestros honorables representantes en la Asamblea Nacional, pues no postergar los trámites que en sus instancias se depositan y evacuarlos como la ley manda, sin mayores atrasos y burocracia, contribuirá sustancialmente en una mayor confianza de parte de cualquier inversionista. Recordemos que uno de los elementos de toma de decisión en un inversionista es leyes claras y aplicación de las mismas sin discrecionalidad.
Lamentable es que teniendo los mejores recursos turísticos de la región, aún nos encontramos muy por debajo de la calidad y cantidad de infraestructura que nuestros vecinos centroamericanos poseen. Démosle, pues, la oportunidad a Nicaragua y su gente.
* El autor es empresario tour operador. 
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