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LUNES 9 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22846 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Reportaje especial
“Ingeniosos” y tristes escándalos en Universidad de Ingeniería

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.De un tiempo para acá la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) se ha convertido en un hervidero de denuncias que van desde el acoso sexual, supuesta corrupción administrativa, presunta compra y venta de votos para la elección de autoridades, golpiza a un ex rector, hasta historias de graduandos que no debieron graduarse. Es un acertijo saber qué separa a la realidad de la ficción. Todo, en medio de una guerra interna por el poder

La UNI, otrora primera universidad de ingenierías, ha sido sacudida por escándalos sucesivos.

 

Eduardo Marenco
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

En la tarjeta de invitación de la LVIII graduación de ingenieros y arquitectos, dedicada al “60 Aniversario de la Enseñanza de la Ingeniería en Nicaragua”, y celebrada con pompa el pasado dos de marzo de este año, aparecían dos nombres que no deberían estar allí, según una comisión investigadora creada por el Consejo Universitario, órgano de gobierno del Alma Mater.

Como graduanda número 19 de la carrera de Ingeniería en Computación aparecía la entonces egresada, Rosa Amanda Urbina Loáisiga. El hecho no habría sido anormal, si no es porque, según una dividida comisión investigadora, ella no cumplía los requisitos para graduarse, pues hacía apenas un mes (febrero de 2002) había inscrito su monografía y no estaba programada la defensa de la misma, según la autoridad competente.

Urbina Loáisiga es hija de quien era entonces vicerrector administrativo, y hoy funge como rector de la Universidad de Ingeniería (UNI), Aldo Urbina Villalta. Al final, ella no subió al estrado a recibir el título de Ingeniera en Computación. Pero el egresado José Alberto Díaz Gómez sí vistió de toga y birrete, lució la estola y recibió el título que lo acreditaba como Ingeniero Industrial. Según la comisión investigadora, Díaz Gómez no debió participar en la ceremonia de graduación.

Meses después de lo ocurrido, el informe de investigación ha quedado engavetado y ha sido conocido por LA PRENSA.

Según Mario Caldera, rector en aquel entonces, el egresado Díaz Gómez aún no ha recibido su título de Ingeniero Industrial porque no ha finalizado sus gestiones al respecto. Entonces, ¿por qué subió al estrado si se trataba de una graduación para recibir el título de manos de las autoridades?

“Él tiene todo listo, lo que vos no podés parar es que alguien, ya en el proceso (de graduación), llegó, se montó y pasó allí (al estrado). Lo importante es que no se ha entregado su título”, defendió Caldera.

Sin embargo, a partir de 1998, la UNI había decidido convocar a ceremonias de entrega de títulos y no promociones de egresados. “¡Ah, bueno, una cosa es que merezca una sanción, lo vamos a sancionar entonces!”, dijo, pese a que ya no es rector y a que hablaba delante del actual rector, Aldo Urbina, quien guardó silencio al respecto en su propio despacho. Resultó imposible localizar a Díaz Gómez para conocer su versión sobre esta controversia.

HIJA DEL RECTOR QUERÍA IR A GRADUACIÓN, PERO NO PUDO

Según el informe de la comisión investigadora, la historia de la fallida ceremonia de graduación de la hija del hoy rector de la UNI inició cuando el entonces rector, ingeniero Mario Caldera, ordenó que a partir de la LVIII ceremonia de graduación, los títulos que entregaría la universidad serían firmados únicamente por el secretario general de la universidad y por el rector, eliminándose la firma del decano.

La decisión del rector, de acuerdo con los conclusivos de la indagación, violó el artículo 52 del Reglamento de Registro, el cual estipula que el título del graduando debe ser firmado por tres autoridades académicas: el rector, el secretario general y el decano de la Facultad a la que pertenece el estudiante.

Pero según el ex rector, Mario Caldera, el Consejo Universitario aprobó su decisión y ésta se realizó conforme a las leyes, resolviendo que lo actuado para dicha promoción fue legal, y que a partir de la próxima ceremonia, nuevamente será rubricada la firma del decano en cada título, para darle “más prestigio” al mismo. Caldera respondió que el reglamento de registro mencionado en el informe de investigación ya no es válido porque hay uno nuevo.

Un día antes de la ceremonia de graduación, efectuada el dos de marzo de 2002, el decano de la Facultad de Tecnología de la Industria, ingeniero Clementino Solares, quien poco después sería uno de los investigadores de los dos graduandos cuestionados, se quejó por la eliminación de la firma de los decanos de los títulos académicos.

En una carta dirigida a los futuros graduandos, Solares les dice con dramatismo: “Para ustedes... las dificultades se verán en el mercado laboral donde se presentarán con títulos desconocidos, poco creíbles, que además ponen de manifiesto la pérdida de seriedad de nuestra institución”.

Según Jorge Guevara, uno de los investigadores de la comisión, la eliminación de la firma de los decanos se hizo con el ánimo de beneficiar a la hija del entonces vicerrector administrativo, Aldo Urbina.

Al iniciarse las indagaciones oficiales, la secretaria académica de la Facultad de Electrotecnia y Computación, Flor de María Valle Izaguirre, informó que la bachiller Rosa Amanda Urbina Loáisiga no había realizado trámites de título ante su autoridad, a pesar de que ella aparecía como graduanda en la tarjeta de invitación de la LVIII Promoción.

Al final, Urbina Loáisiga no subió al estrado. “Cuando le preguntamos a su padre: ‘¿Cómo es eso que tu hija subirá a la graduación y no se ha graduado?’, entonces él pegó el salto al cielo, le mostramos la lista de graduandos, el último tramo para subir no sucedió porque nosotros lo alertamos”, aseguró Jorge Guevara, representante del sindicato de trabajadores de la UNI y miembro de la comisión investigadora.

El rector Urbina dijo a LA PRENSA que su hija hizo gestiones para participar en la graduación porque se trataba de una promoción de egresados. Pero, minutos después, durante la entrevista, se desmintió a sí mismo y reconoció que ella no acudió a la graduación porque era una promoción de graduandos, es decir, de profesionales que recibirían su título, por ser egresados y haber defendido su monografía.

“En esta universidad y en todas las universidades, lo que se hacen son promociones de egresados”, dijo Urbina, para recordar minutos después que a partir de esta promoción (la No. LVIII) participarían solamente los graduandos con opción al título. “Es correcto”, dijo, “y así es, no participó nadie” que no lo mereciera, afirmó. Pero en realidad, tal como lo reconoció el ex rector Caldera, las ceremonias de graduación son para entrega de títulos desde 1998.

Urbina insiste en que su hija ya tenía adelantada su monografía aunque la inscribiera un mes antes de la graduación en la que quería participar. Pero en realidad la defendió con éxito seis meses después de la ceremonia.

Caldera comentó que “en la universidad se ha estilado ubicar a nuestros estudiantes en el estrado, con el título en mano, pero la historia de la universidad había sido participar en la graduación sin haber hecho monografía, hasta antes de 1998”. Desde entonces, “con título en mano era la única manera de subir” al estrado, admitió Caldera, contradiciendo de esta manera al actual rector Urbina.

El rector Urbina aseguró que no usó sus influencias en su calidad de vicerrector para beneficiar a su hija o para que le diesen un trato especial. “Lo único que hice fue pedirle a la Secretaría Académica que le brindara el servicio de certificado de notas como a cualquier otro estudiante”, afirmó.

Urbina, egresada de la carrera de Ingeniería en Computación desde el pasado doce de febrero de este año, defendió su monografía “Enrutadores Cisco: Fundamentos y Aplicación en una red”, el pasado 29 de agosto, para lo que fue reunido el tribunal examinador en la Sala de Rectoría, donde expuso durante 41 minutos, aprobando con una nota de 95 puntos, según consta en el Acta de Defensa, facilitada por su padre, el rector de la UNI.

Ni Díaz Gómez ni Urbina Loáisiga tienen título universitario en la actualidad, tal como lo demostró el rector Urbina a LA PRENSA, al presentar los libros donde se asientan los títulos de la universidad.

INVESTIGACIÓN EN CONTEXTO ELECTORAL

Según el ex rector Caldera, las indagaciones de la comisión investigadora se produjeron en un contexto de elecciones internas, en las que las pugnas por poder desembocaron en campañas de desprestigio.

El 19 de junio fueron las elecciones de rector en la UNI. El sindicato de trabajadores apoyó a Aldo Urbina, el actual rector, porque según ellos, se comprometió a un gobierno transparente. “Lo primero que hizo fue llamarnos a los dos que suscribimos este documento (el informe de la comisión) para que cambiáramos su contenido, pero yo no voy a cambiar ni una sola línea”, aseguró Jorge Guevara, investigador nombrado por el Consejo Universitario en representación del sindicato.

No es esa la versión del rector Urbina. “Que me lo digan en mi cara, por principios nosotros no tenemos exclusividades para ningún estudiante, el que sea hija del rector no significa nada para nosotros”, afirmó Urbina.

¿Cómo alguien que investigó un presunto acto irregular después apoya la plancha electoral del aludido? Jorge Guevara, quien investigó el caso de la hija del entonces vicerrector y después respaldó su candidatura a rector, dice que “no teníamos opciones, teníamos que meternos en la jugada, de los males el menor”.

El vicerrector general, Sergio Álvarez, quien fue la fórmula de Urbina en las elecciones del 19 de junio en representación del sindicato de trabajadores, aseguró que era la única manera en que podrían influir en algo.

El Colegio Electoral está compuesto por 64 votos, constituido por representantes de los profesores, los trabajadores, los estudiantes y las autoridades académicas. Urbina derrotó al ex rector Mario Caldera (1998-2002), con una votación de 33 a 30. El sindicato apoyó a Urbina a cambio de que se nombrase vicerrector a Sergio Álvarez, por ser fórmula de campaña.

En este contexto también surgieron denuncias de supuestas compra y venta de votos, lo cual negó categóricamente el rector saliente.

Según el rector Urbina, hizo una alianza electoral con el sindicato “pensando que esta gente se calmaría”, pero ahora “están tratando de desprestigiarnos, ellos querían que les diéramos cargos sin requisito alguno. Ellos querían la Vicerrectoría Académica, ponían de candidato a alguien que no tenía los méritos para ocupar el cargo”.

Agregó que para algunos en la universidad la campaña electoral siempre es inminente, pues “se preparan para las próximas dentro de cuatro años”, dice Urbina.

UNA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DIVIDIDA

La comisión investigadora nombrada por el Consejo Universitario estuvo integrada por el ingeniero Clementino Solares, decano de la Facultad de Tecnología e Industria; Jorge Guevara, facultativo de la Asociación de Trabajadores Docentes; y por Jairo Martínez Páramo, representante estudiantil. Este último se retiró de la misma y no apoyó los conclusivos.

Según Sergio Álvarez, vicerrector general, los conclusivos de la investigación deben ser discutidos en el Consejo Universitario para “tomar medidas correctivas”.

El rector Aldo Urbina dijo que “lo más sagrado que tiene una institución educativa es su registro académico. Invito a la sociedad nicaragüense a que forme una comisión, si es necesario, para que venga a los registros de nuestra institución y vean el Libro de Asiento de Títulos, los documentos de cada una de las personas a las que se les ha entregado, si encuentran un error, estaríamos mal”.  
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