Siamesas en condición estable
Luis Alfredo Martínez ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- Las siamesas hondureñas, Blanca y Rosa, nacidas el pasado miércoles unidas por el tórax y con hígado compartido, se mantienen estables y tienen corazones independientes, lo que aumenta sus posibilidades de sobrevivir a una separación.
Las niñas, hijas de Wendy Linares, madre soltera de 16 años, no han mostrado complicaciones graves a pesar de compartir el hígado, dijeron ayer a ACAN-EFE fuentes del Hospital “Mario Rivas” de San Pedro Sula, en el norte del país, donde ellas nacieron.
Las recién nacidas “están bien”, ya reciben alimentación por medio de sondas y, aunque por momentos requieren oxígeno por vía artificial, su proceso respiratorio tiende a normalizarse, dijeron.
Las siamesas, sin embargo, presentan algunas malformaciones en sus corazones, explicó a la prensa el jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital, Samuel Santos.
Blanca tiene una abertura entre las aurículas, que hace que el corazón trabaje más de lo habitual, problema que suele afectar a niños normales.
Santos indicó que Rosa tiene unida la aorta con la arteria pulmonar, lo que puede disminuir la oxigenación de la sangre, “pero es un problema manejable y se puede corregir con poco riesgo”.
El médico comentó que, si bien es satisfactorio haber confirmado que cada niña tiene su propio corazón, “nos preocupa el hígado”, cuya división sí supondría alto riesgo de muerte para una o ambas.
En estos casos, lo más recomendable es un trasplante de hígado a una de las niñas, añadió Santos. Pero las posibilidades de separación de las siamesas aún están lejanas, porque, al menos hasta hoy, ningún hospital del extranjero o institución de beneficencia ha mostrado interés en el caso. 
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