Paradigmas de honestidad
Manina Noguera mnoguera@tmx.com.ni
Las pruebas de actos corruptos presentadas por el Procurador de Justicia en funciones, Francisco Fiallos, acompañado por el presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, generaron diferentes puntos de vista sobre el tema entre nosotros los nicaragüenses, los que se podrían atribuir a diferentes paradigmas que existen en nuestra sociedad; éstos, son difíciles de cambiar, sin embargo, deberíamos aprovechar el precedente que la Presidencia de la República está sentando en el país, para modificar nuestros paradigmas sociales.
Según Steven Colby, autor del libro “Los siete hábitos de la gente efectiva”, un paradigma es el modo en que vemos el mundo, no en los términos de nuestro sentido de la vista, sino como percepción, comprensión e interpretación. Las diferentes interpretaciones demuestran qué tan poderoso es el efecto de nuestras percepciones, de nuestros paradigmas.
Las influencias que obran en nuestras vidas (la familia, la educación, la Iglesia, el ambiente de trabajo, los amigos etc.) tienen un efecto silencioso en nosotros y contribuyen a dar forma a nuestros paradigmas. Así mismo, los paradigmas son la fuente de nuestras actitudes y nuestras conductas. Esto plantea el hecho que el mismo acto que la Presidencia de la República denunció haya sido interpretado de dos maneras: los que coincidimos que los actos de corrupción deben ser eliminados de la sociedad, ya que éstos afectan el desarrollo del país, y los que defienden posiciones opuestas apoyando o justificando los actos corruptos y no al acto en sí de corrupción.
Todos tendemos a pensar que vemos las cosas como son, que somos objetivos. Pero no es así. Vemos al mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos. Cuando otras personas disienten de nosotros, de inmediato pensamos que algo está mal; cada uno mira a través del cristal de la experiencia. En este caso, miramos los hechos de corrupción, los reconocemos como hechos, pero los interpretamos de acuerdo con nuestras experiencias anteriores.
Es por esto que debemos cambiar nuestros paradigmas, nuestra forma de ver las cosas y asumir más responsablemente nuestras percepciones; debemos someterlas a prueba escuchando a otros; debemos estar más abiertos a sus percepciones, ya que de esta forma obtendremos una visión mucho más objetiva de lo que le conviene a Nicaragua.
Las denuncias en contra de la corrupción están sustentadas una por una, sin embargo todavía defendemos lo indefendible. Rompamos entonces con tradiciones que se han vuelto ya parte de nuestra sociedad. Debemos ser más amplios y saber escuchar y aceptar lo que no es aceptable socialmente.
Tenemos un compromiso social, y, hoy por hoy, gozamos de un gobierno que está haciendo el esfuerzo por sentar un precedente; un gobierno que desea retomar nuestros principios, que son las bases morales que rigen nuestros pensamientos y conductas. Tenemos la misión de ser buenos ciudadanos y debemos tener la visión, de brindarle a nuestras futuras generaciones, un país con mejores condiciones sociales y económicas que les beneficien a todos, bajo el principio de honestidad social.
Aprovechemos esta oportunidad que el destino nos brinda, de volver a hacer las cosas bien, de verlas desde otro punto de vista, de cambiar a Nicaragua por el bien de nuestras futuras generaciones, aunque ya algunos hubieran estado acostumbrados a un estilo de vida, justificando cualquier tipo de acción. Retomemos nuestros valores, por el bien de nuestra nación... ¿Bajo qué cristal ve usted esta realidad?
La autora es licenciada en Administración de Empresas. 
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