En letra pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
OBISPOS AL ATAQUE
Muy grandes deben ser los compromisos de la Iglesia Católica con el doctor Alemán para que los obispos cierren filas a su favor. Si se fijaron, los obispos —que no son todos, aclaro— pasaron de un silencio que ya era bastante sospechoso, a una defensa cerrada, con pedimentos de excarcelación y cabildeo incluido. Se acabaron las medias tintas, y los monseñores terminaron alineándose definitivamente como última línea de defensa del que fue su benefactor durante muchos años.
GENEROSO
Monseñor Bosco Vivas, por ejemplo, en uno de esos mensajes describe a Arnoldo Alemán como un hombre generoso. Él mismo dice ser testigo de la generosidad que prodigó el ex presidente. Nadie lo duda, monseñor, el problema es que haya sido generoso con dinero ajeno.
HERIDAS
¿En qué parte de la Biblia se dice que la limosna limpia los pecados? Pase lo que pase, el prestigio de la Iglesia Católica quedará muy herido después de esta reyerta, y tendrá que haber una revolución muy grande en la jerarquía católica para que los pastores recuperen el lugar que hace algunos años tenían.
¿DE QUIÉN ES LA CULPA?
Un comentarista de radio La Poderosa, decía recientemente, a propósito de los niños que mueren por hambre en los plantones, que cómo era posible que el presidente Bolaños gastara tanto dinero persiguiendo al doctor Alemán cuando hay muchos niños muriendo de hambre. “¡Que use el dinero para ayudar a esos niños!”, exigía. Obviamente el locutor, muy a su conveniencia, estaba poniendo la carreta delante de los bueyes, porque si esos niños están ahí muriendo de hambre, es porque durante muchos años hubo tantos funcionarios sinvergüenzas que robaron millones y millones de dólares. Y si bien es urgente tenderle una mano a estos ciudadanos, no puede ser a costa de dejar suelta la plaga que mañana tendrá a otros niños mostrando al mundo su costillar para apelar a las conciencias que puedan ayudarlos.
DINERO BIEN EMPLEADO
Así, el dinero que se gasta hoy en la lucha contra la corrupción, si se llega hasta el fondo, servirá para que mañana no mueran niños porque faltó la medicina en los hospitales, o no llegó la asistencia a los cultivos o porque el dinero que la comunidad internacional entregó para paliar una desgracia fue usado por un “vivo” para construirse un palacete en el mar. Si algún dinero que yo he pagado en impuesto ha sido bien utilizado, es precisamente el que se está empleando para combatir la corrupción... Así que, rempújele, don Enrique.
CAYÓ EL ZAPOTE
¿Qué le pasó a Wálmaro? Lo teníamos como uno de los diputados más inteligentes, y de repente nos suelta su sesudo análisis jurídico sobre los delitos de Alemán y compañía: “No fue lavado, fue blanqueo”. ¡Por Dios! Es cierto que al mejor mono se le puede caer el zapote, pero si errar es de humanos, rectificar es de sabios. Quedamos a la espera, Wálmaro. 
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