Pésame a la familia Lacayo
Queridos: César Augusto, Carlos Reynaldo, Ivancito, Ruth del Carmen y Regina
Son inútiles las palabras para expresar la pena cuando parte un ser querido. Dejemos que hablen las oraciones que nos salen del corazón para rogarle al Altísimo que en su gran misericordia reciba complacido en los cielos el alma de doña Ruth. Su recuerdo será como una llama que nunca se apagará en nosotros, y quizá ese profundo amor a todos los una ahora más que nunca, como un homenaje a su memoria.Es una hora muy triste para todos los que la conocimos, pero debemos comprender más que nunca que el tiempo de partir había llegado, que había concluido su paso por la tierra y que Dios la llamó. Son los designios del Todopoderoso. Y desde donde está, junto a su gran amor que la esperaba, nuestro recordado César A. Lacayo, estará velando por Uds. en cada rincón de vuestras casas, y escucharán su voz, su risa, sus regaños amorosos, sus consejos. En esta hora tan triste para todos, elevo mis preces a nuestro Señor, encomendando el alma de doña Ruth a su infinita misericordia, y para que les dé a ustedes fuerza suficiente y ánimo necesario para aceptar con resignación cristiana este triste suceso. Descanse en paz doña Ruth Lacayo de Lacayo y vela desde tu morada celestial por los que te recordamos.
A toda la querida familia Lacayo Lacayo y Lacayo Rappaccioli, nuestro más profundo sentimiento de paz.
Mauricio A. Corea y familia. San José, California.Agosto de 2002. 
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