Con licencia para matar
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 | Los conductores de buses que matan a peatones en accidentes tienen la posibilidad de salir de la cárcel bajo fianza |
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Santos René Hernández, la más reciente víctima del desenfreno de los buseros, yace muerto sobre la pista del Mayoreo. |
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Luis Alemán luis.aleman@laprensa.com.ni
La falta de una ley que sancione severamente a los responsables de un accidente, y la poca beligerancia de la Policía de Tránsito ha permitido que los conductores de buses de transporte colectivo tengan prácticamente licencia para matar.
A cada momento y en cualquier semáforo o avenida, los buseros irrespetan las señales de tránsito ante la vista y paciencia de los reguladores de tránsito. A los peatones y al resto de conductores sólo les queda el sentimiento de impotencia ante la agresividad y peligrosidad de “las rutas”.
Para quienes han perdido lo más preciado y querido: un hijo, por la irresponsabilidad de estos conductores, la impunidad en que han quedado estos casos representa una doble tragedia.
En las dos últimas semanas un niño y un joven de 21 años perdieron la vida bajo las llantas de buses de transporte colectivo. En uno de los casos el conductor no respetó la luz roja y, en el otro, el conductor viajaba a exceso de velocidad. Ambos conductores esperan obtener su libertad a través de una fianza.
El conductor que mata a un ser humano enfrenta como máximo una pena de tres años de prisión, según el Arto. 132 del Código Penal, pero tiene a su favor el beneficio de la condena condicional, que le permite lograr su libertad con el simple pago de una fianza.
¿Hasta cuándo se permitirá tanto irrespeto a la vida humana?
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