Especial
América Latina habló con una sola voz
 | La región no obtuvo resultados concretos por negativas de países ricos, pero sí mostró un frente cohesionado |
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Beatriz Lecumberri AFP
JOHANNESBURGO.- Los representantes latinoamericanos se marcharon de la cumbre de Johannesburgo con la frustración de no haber obtenido metas concretas en cuestiones como la energía o la reducción del proteccionismo, pero con la satisfacción de haberse unido en una sola voz a la hora de hacer presión a los países del Norte.
América Latina fue la única región del mundo que presentó en Johannesburgo una iniciativa de desarrollo sostenible conjunta que incluía objetivos concretos en el campo de la energía, protección de la biodiversidad y financiación del desarrollo.
El hecho de que Venezuela presida el G-77, que agrupa a 133 países en vías de desarrollo, ayudó a que la voz de la región se oyera con más fuerza.
“En esta conferencia nos hemos visto las caras, hemos exigido coherencia entre los discursos y los actos”, afirmó este miércoles a la AFP el presidente de Ecuador, Gustavo Noboa, elegido junto a su homólogo brasileño, Fernando Henrique Cardoso, portavoz de los intereses latinoamericanos.
Pero en la práctica, la región se lleva pocos resultados concretos en la maleta.
“Como no teníamos ninguna expectativa, nos parece que la cumbre ha sido positiva. Logramos más de lo que creíamos posible hace tres meses en la reunión preparatoria de Bali”, resumió a la AFP la ministra ecuatoriana de Medio Ambiente, Lourdes Luque Jaramillo.
ALGUNOS LOGROS
Entre estos logros están las menciones en el Plan de Acción, documento final de la cumbre a los derechos de los pueblos indígenas, a la protección de la biodiversidad, a la ética para un nuevo modelo de desarrollo, y al principio de responsabilidad común pero diferenciada.
ASIGNATURAS PENDIENTES
Pero tras Johannesburgo, las grandes asignaturas pendientes de América Latina siguen siendo las mismas: democratizar el acceso a la energía y la reducción de los subsidios agrícolas del Primer Mundo, ligada a la necesaria apertura de los mercados, cuestiones en las que no se avanzó un ápice con respecto a la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada en Doha el pasado noviembre.
“Los compromisos de Doha son fruto de un acuerdo difícil y delicado. Nos dio miedo reabrirlo aquí porque tal vez en lugar de ganar habríamos acabado perdiendo”, aseguró la ministra venezolana de Medio Ambiente, Ana Elisa Osorio, en nombre del Grupo de los 77.
En Doha se previó negociar en los próximos tres años (2002-2004) la reducción progresiva de las subvenciones, pero sin fijar metas concretas. 
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