No todos desean se realicen los Juegos
 | Denuncian opositores sin nombre |
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Wilder Pérez R. wilder.perez@laprensa.com.ni
El presidente ejecutivo del Comité Organizador de los VIII Juegos Centroamericanos 2005, Jaime Arellano, denunció ayer que existen personas interesadas en que no se realice el evento, y que eso podría estar perjudicando el avance en los preparativos del mismo.
Aunque Arellano no quiso dar nombres, aseguró que en la actualidad “todavía hay gente con pensamiento arcaico que piensa que el deporte es un gasto en vez de ser una inversión”.
El funcionario tampoco especificó si son sectores específicos de la política o de la economía nacional los opositores, pero aseguró que en términos generales, la obstrucción existe.
“El deporte no es un gasto ni un lujo, sino una inversión, y ese mensaje es el que no aprenden las personas que se oponen a los juegos”, expresó Arellano. El montaje costaría más de 30 millones de dólares porque ni siquiera se cuenta con infraestructura, razón por la que hay sus escépticos.
Sin embargo, el dinero se conseguiría a través de gestiones que no tienen relación con el presupuesto de la República. “Claro que hay problemas serios de economía en el país, en el sector agropecuario, en el industrial, pero hay gente que no entiende que los recursos que se van a invertir para estos juegos no son recursos que les estamos quitando a otros rubros, son recursos que estamos gestionando, frescos, que vienen para esto”, explicó el ejecutivo.
No obstante, Julio Rocha, asesor de los Juegos del 2005, advirtió que este tipo de opositores son comunes para eventos así, y que el único que puede echar abajo un proyecto como este en cualquier país es el presidente de la República.
VOLUNTAD, LA CLAVE
Julio Rocha dijo que “la primera condición para hacer unos juegos es tener la voluntad política... si hay crisis en el país que cada quien cargue con la cruz que le corresponde”.
En todo caso, los miembros del Comité Organizador aseguraron que ante la firme posición del gobierno de apoyar estos juegos, lo único que se logrará es atrasar el proceso, pero no anularlo, pese a que Panamá está muy interesada en quitarle la sede a Nicaragua.
Ahora el temor es que la lucha política interna en el Partido Liberal Constitucionalista afecte el proyecto. 
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