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JUEVES 17 DE OCTUBRE DEL 2002 / EDICION No. 22884 / ACTUALIZADA 02:30 am
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¿Muerte accidental o celos laborales?

.La familia de la víctima asegura que el vigilante tenía problemas con su jefe

Mercedes Peralta
CORRESPONSAL LEÓN
sucesos@laprensa.com.ni

La familia de Porfirio Javier Olivas Pacheco, de 23 años, administrador del hotel La Montañita, en el balneario Las Peñitas, no acepta que éste haya muerto de forma accidental por el disparo de fusil G-3 realizado por el vigilante del negocio, Segundo José Sáenz Gutiérrez, de 27 años, y asegura que demandará judicialmente al presunto homicida. El joven fue sepultado el miércoles en la tarde, en el Cementerio de Guadalupe.

Familiares del hoy occiso presumen que había motivos de Sáenz Gutiérrez para terminar con la vida de Porfirio Javier, ya que aquél no admitía sus llamados de atención, y en una ocasión que el administrador del hotel dedujo del salario del vigilante una deuda por consumo no autorizado, supuestamente lo amenazó y le dijo: “Te vas arrepentir”.

Sandra Olivas Pacheco, de 22 años, hermana de Porfirio Javier, narró que a eso de las 3:00 a.m. del martes Omar Cabezas Lacayo y su señora Mirta Mercedes Mayorga, dueños del hotel, llegaron en compañía de otra persona a avisarles que el muchacho había sufrido un accidente.

“Mi primo Erwin y la esposa de mi tío y yo nos fuimos con ellos al hotel. Al llegar encontramos el cadáver de mi hermano en la pista del negocio, cerca de las mesas. No acepto que fue un accidente, que el vigilante lo confundió, pues había luces en el negocio y no pudo haberlo confundido”, expresó Sandra.

No admite la versión de que hayan bebido tres botellas de Ron Plata, “porque mi hermano no era bebedor”, dijo Sandra. El establecimiento no tenía huéspedes ni clientes que atender a la hora del suceso.

HABÍA CELOS DE TRABAJO

Mientras, su hermano Denis dijo conocer los rumores sobre las diferencias entre ambos, por razones de disciplina. “El CPF (vigilante) no aceptaba los llamados de atención o regaños de mi hermano, porque no lo reconocía como su jefe”, aseguró el joven, que llegó a la Policía a denunciar el hecho en carácter de ofendido. Doña Sonia Pacheco, madre de la víctima, pide investigación y justicia.

Expresaron los familiares que Segundo tenía celos de Porfirio Javier, quien tenía seis meses de laborar en el hotel. “Se molestaba de que los dueños del hotel tuvieran confianza en Javier y no en él que tenía varios años de trabajar con Omar”, coincidieron.

En tanto, María José Blanco Camacho, novia de Porfirio Javier, informó que éste tenía pensado dejar el trabajo para evitar más conflictos con el vigilante. En noviembre comenzaría a trabajar en Los Farallones, con mejor salario.

“Otras oportunidades y proyectos impulsaría mi hermano. Ya había tenido experiencias laborales en El Convento, y dado seminarios sobre protocolo y de mesero tres veces por semana. Tenía porvenir”, dijo Denis.

Jorge Vicente Valle, egresado de la Escuela de Turismo de la UNAN y compañero de trabajo de Porfirio Javier, se encontraba de vacaciones, al igual que el resto del personal.

“Pensaba salir de vacaciones al regresar yo, porque el 20 de octubre era su cumpleaños. Era un muchacho recto”, aseguró.  
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