Continúa invasión a reserva forestal
Heberto Jarquín Manzanares CORRESPONSAL/BONANZA departamentos@laprensa.com.ni
Los parques nacionales, reservas forestales y áreas protegidas de la Región Autónoma del Atlántico Norte, están sometidas a la presión del avance de la frontera agrícola y a la invasión de campesinos precaristas que llegan del interior del país en busca de tierras para sembrar.
En reclamo al derecho a tierras áreas protegidas, unas 45 personas procedentes de las comarcas de Biltignia, Panamá y San Rafael de Unawás, ubicadas dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva forestal de Cola Blanca, marcharon frente a la Alcaldía de Bonanza, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), el pasado 7 de octubre.
Diego Arauz Pérez, uno de los manifestantes, dijo que el objetivo era demandar la suspensión del carrileo (demarcación) de los linderos de esa reserva y el cese de decomiso de madera extraída de áreas protegidas.
Alfredo Moreno Urbina, vicealcalde del municipio de Bonanza, sostiene que “en la reserva forestal de Cola Blanca viven unas 80 familias de colonos, la mayoría de ellos procedentes de otras regiones del país. Ellos están inquietos porque mandamos a hacer 75 kilómetros de carriles en todo el contorno de la reserva”, apuntó.
Señaló que los campesinos no deberían estar temerosos porque no existen planes de desalojo. “El problema radica en la cultura productiva de la gente que viene del centro, Norte y Pacífico. Ahí siembran a gran escala y eso no se puede hacer dentro de las áreas protegidas. Además, no existen planes de desalojo, lo que queremos es ordenar el uso adecuado de las tierras”, indicó Moreno.
ADVERTENCIA
El vicealcalde del municipio minero explicó que existe un consenso entre la Alcaldía y el Ministerio de Recursos Naturales y el Ambiente (Marena), alrededor del problema de la invasión a Cola Blanca. “Coincidimos en el criterio de que se debe buscar una alternativa a los campesinos precaristas, pero en ningún momento hemos contemplado la posibilidad de desalojarlos abruptamente”.
Advierte que no habrá concesiones en la prohibición de la explotación de madera en las áreas protegidas. “Definitivamente, los recursos naturales serán defendidos a cualquier costo”, indicó.
TALA ILEGAL
Madereros furtivos incursionan todos los días en las reservas forestales de Bosawás, Banacruz y Cola Blanca, para cortar árboles de caoba y cedro real, ya que son bien cotizados en el mercado negro.
La Alcaldía de Bonanza y el Marena establecieron un puesto de control en el lugar conocido como “Españolina”, donde decomisan la madera cortada ilegalmente. Algunos vecinos de la zona piden que se autorice la extracción de pequeñas cantidades de caoba y cedro, para uso doméstico.
“Bonanza se ha convertido en una muralla contra la mafia maderera, sin embargo, las delegaciones de Inafor de Rosita y Siuna han autorizado a nuestra espalda el corte de árboles en nuestro municipio”, denunció el vicealcalde Alfredo Moreno.
MUNICIPALIDAD ANALIZARÁ DEMANDAS
El Consejo Municipal de Bonanza acordó realizar una sesión extraordinaria para analizar las demandas de los campesinos que viven en la reserva de Cola Blanca. Este enclave natural tiene una extensión de 10,200 hectáreas. Alberga una gran variedad de flora y fauna y allí se origina el caudaloso río Kukalaya. 
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