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JUEVES 17 DE OCTUBRE DEL 2002 / EDICION No. 22884 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Más adelante, con el TLC

En enero del año pasado, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, D.C., el presidente George W. Bush hizo mención, por primera vez, de la posibilidad de negociar un tratado de libre comercio con Centroamérica. Llamó la atención en esa oportunidad —aunque no sorprendió a nadie— el interés del mandatario de tratar con Centroamérica como un solo bloque y no en forma aislada con cada una de las naciones que la integran. La declaración de Bush provocó una reactivación inmediata de los impulsos integracionistas centroamericanos, habiéndose visto desde entonces una mejor disposición de los países del área para encontrar soluciones a los conflictos que existen entre ellos. Incluso Costa Rica, que ha sido el país más reacio a la integración, ha cambiado radicalmente su posición.

Posteriormente, a mediados de marzo del presente año, en una reunión que el presidente estadounidense sostuvo con todos los presidentes centroamericanos en la capital salvadoreña, reafirmó el interés de su país de lograr el TLC con Centroamérica cuanto antes.

La conferencia regional de inversiones y comercio “Compromiso Centroamérica”, que se celebró el lunes pasado en Managua y contó con la presencia del subsecretario de Comercio de los Estados Unidos, así como de destacados empresarios y funcionarios de todos los países del área, es un paso más en dirección a hacer el TLC una realidad.

Las condiciones actuales son propicias para que Centroamérica logre subirse rápidamente en el carril de la modernización y del progreso. Y serán tanto más favorables en la medida en que el casi seguro próximo presidente de Brasil —Luiz Inácio “Lula” da Silva— aleje las posibilidades de que se concretice el Área de Libre Comercio de las Américas, conocido como ALCA. “Lula” ha manifestado desde siempre su disgusto por ese esquema integracionista y no sería remoto que una vez en la Presidencia tome acciones que —cuando menos— dificulten las negociaciones para que el ALCA no pase a ser una realidad a finales del 2005, tal como está previsto.

En ese caso, Estados Unidos podría estar dispuesto a concretar más rápidamente un acuerdo comercial con Centroamérica, pero también con otras regiones del mundo. Así lo manifestó el lunes pasado el representante comercial de los Estados Unidos, Robert Zoellick, durante una conferencia en Miami que contó con la presencia de líderes políticos y empresariales de todo el continente. “A Estados Unidos no le faltan países que quieran hacer libre comercio con nosotros”, dijo. Y agregó: “Queremos darle a las Américas la primera posibilidad de elegir. Sin embargo, hay países en la zona de Asia-Pacífico, África y Medio Oriente que también están interesados en acuerdos con Estados Unidos”. Esos comentarios los hizo Zoellick cuando se le advirtió de la posibilidad de que Brasil no entre al ALCA.

Es de esperarse que si “Lula” resulta electo presidente del Brasil este 27 de octubre, las voces que se oponen al ALCA y al tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos se volverán más estridentes. Lamentablemente, la mayoría de los anti libre comercio son inmunes a la realidad. De nada les sirve ver que México, el socio más débil en el tratado de libre comercio que firmó en 1993 con Canadá y Estados Unidos, se haya beneficiado tanto, y que haya logrado casi triplicar su intercambio comercial con Estados Unidos en tan sólo 7 años.

Pero no sólo habrá oposición a la firma del tratado de parte de la izquierda política e ideológica, sino que la habrá también de parte de algunos empresarios centroamericanos y estadounidenses que se resistirán a perder privilegios que actualmente tienen. Esa resistencia deberá ser vencida rápidamente por los negociadores del TLC.

El Gobierno de Nicaragua, por su parte, está consciente de la importancia y necesidad del TLC para atraer inversiones, pero, para su crédito, cabe resaltar que la lucha que está librando contra la corrupción ha hecho que el país pasara del puesto 123 al noveno en el ranking que cada dos años elabora la Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (UNCTAD), sobre las naciones que mejores perspectivas ofrecen a la inversión. Es una excelente noticia que debe motivarnos a perseverar en el buen camino.  
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