Langosta voladora regresa a Cosigüina
Carol Munguía Corresponsal / Chinandega economia@laprensa.com.ni
Brigadas comunitarias de cuatro comunidades de la zona de amortiguamiento del Volcán Cosigüina detectaron un nuevo foco de la plaga de langosta voladora o chapulín que amenaza con devorar los plantíos de ajonjolí y maíz.
Pequeños productores de las comarcas Cosigüina, Cabo de Horno, Oro Verde y Apascal, con la ayuda de Asociación Menonita para el Desarrollo (MEDA), se organizaron en grupos para rociar químicos orgánicos a base de sustrato de nim y detergente, con lo que están combatiendo a la langosta voladora, cuyo nombre científico es Schitocerca Peceifrons.
“Son zonas donde se registran las quemas de bosques —provocadas por explotadores de madera y extractores de garrobos— que generan condiciones propicias para el hábitat del chapulín”, dijo el productor Marcos Romero, quien denunció que el peligro es que esta plaga en tres días puede hacer desaparecer pastizales, cultivos y hasta el bosque.
Ricardo Padilla, coordinador regional de Sanidad Vegetal y Semillas del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), minimizó la preocupación de los productores asegurando que el monitoreo institucional revela que el insecto masticador está en una etapa que no es nociva.
El experto informó que esperarán la próxima semana para aplicar la cuarta campaña contra esa plaga, que es cuando el chapulín entra en el umbral de población más alto para controlarlo y eliminarlo.
“Hablamos de 600 manzanas donde se distribuyen importantes focos de la langosta, hoy por hoy. La fumigación se aplica cuando la dinámica población es apropiada para no desperdiciar el producto”, dijo Padilla.
Durante la última campaña de fumigación se erradicaron 110 focos de la plaga que afectó 20 mil hectáreas.
ACCIONES FUTURAS
El organismo no gubernamental Luchadores Integrados por el Desarrollo de la Región (Lider), iniciará un plan de futuro de construcción de ronda cortafuegos (alimento por trabajo), con el objetivo de prevenir las quemas de los bosques y evitar la creación de focos de chapulín.
Para ello 160 familias de la zona de Cosigüina, comenzarán en noviembre próximo las labores culturales en sus parcelas. El organismo Save the Children proporcionará alimentos a los participantes, en su mayoría brigadistas ecológicos que están padeciendo de los efectos de la plaga. 
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