Médico amputó pierna sana a un paciente
Irene Vizcaíno
El Ministerio Público investiga las circunstancias por las cuales un médico de apellido Alvarado amputó por error, durante una cirugía, la pierna sana y no la enferma a un paciente diabético de 49 años.
El caso ocurrió el viernes en el hospital local William Allen, el cual tuvo que remitir al enfermo al Calderón Guardia, en San José, donde el sábado le cortaron la otra extremidad, afectada por una infección severa.
El afectado es Francisco Moya Ramírez, quien hace seis años tuvo que dejar su trabajo como agricultor por complicaciones de salud. El hombre está casado con Magdalena Cordero, tiene cuatro hijos —de 30, 21, 12 y 10 años— y el segundo de ellos, un vendedor de frutas, es quien lo mantiene.
UN ERROR
La directora del hospital turrialbeño, Sandra Rojas, dijo que el afectado ingresó el jueves con “un padecimiento infeccioso importante en la pierna izquierda”, que obligaba a la amputación para poder mantener su vida.
Reconoció que por razones que están en investigación, se produjo el error y se le amputó la pierna derecha, que estaba sana.
Según su criterio, el médico involucrado, especialista en vascular periférico es “un excelente profesional, de mucha experiencia y de gran calidad humana”. “Fue un error muy lamentable para el paciente, para su familia y para el colega”, agregó.
Las mismas palabras fueron empleadas por el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Eliseo Vargas, para calificar el hecho.
“Se está haciendo una auditoría interna que investiga las causas que pudieron haber provocado este hecho”.
Vargas espera concluir la investigación administrativa esta semana. Mientras, el médico fue incapacitado por una semana debido a la “inestabilidad emocional” que le provocó lo sucedido.
La denuncia contra Alvarado fue interpuesta el mismo viernes 11 de octubre, tres horas después de la cirugía.
Guillermo Brenes, abogado de la familia del paciente, explicó que incluso para sus parientes resulta muy difícil este proceso, pues el médico es muy querido en la comunidad.
Carlos Dobles, jefe de cuidados intensivos del Calderón Guardia, informó que el paciente se encuentra estable luego de la amputación por encima de la rodilla.
“Ahora necesitamos tiempo para ver la evolución y las posibles consecuencias neurológicas. Está en la etapa de estabilizarlo, darle soporte, esperar a que se recupere”, aseguró Dobles.
EL PROCESO
De acuerdo con el Departamento de Relaciones Públicas del Poder Judicial, aún la fiscalía no ha tomado declaración al médico a la espera de conocer con exactitud los hechos, y determinar si es necesario encausar a más personas por el delito de lesiones culposas.
El artículo 128 del Código Penal sanciona con prisión de hasta un año, o hasta 100 días de multa, a quien produzca por culpa (falta al deber de cuidado) una lesión que, entre otras consecuencias, provoque la pérdida de un órgano o miembro o imposibilite su uso.
Al autor de las lesiones también se le impondrá inhabilitación de seis meses a dos años para el ejercicio de la profesión.
El impacto para la familia de Francisco Moya Ramírez ha sido doble: por un lado, el error con la amputación los tiene consternados; por otro, el médico que hizo la cirugía era quien veía al paciente, pero no sólo eso: lo trataba con sumo cuidado.
Así lo contó ayer en Turrialba, Luz María Moya, hermana de Francisco. “Ese médico viera cómo chineaba a mi hermano. Yo le digo a mi papá que Dios sabe por qué y que ahora nos dará fuerzas”.
Los problemas de salud de Francisco, quien tiene 49 años, se comenzaron a dar hace unos seis años debido a la diabetes. Y también desde hace años —que los parientes no precisan— el médico ha conocido el caso de Francisco.
Incluso, el viernes pasado, por la mañana, después de la operación en que se produjo la amputación errónea, el propio doctor buscó en la capilla del hospital a Magdalena Cordero, la esposa de don Francisco, para comunicarle que su marido había salido bien de la cirugía y que pronto lo podría visitar, narró el abogado del afectado, Guillermo Brenes.
“Ella fue a verlo pasado el mediodía y al levantar la sábana notó que le habían operado la otra pierna”, agregó.
Colaboró: Ginette Monge.
Tomado de La Nación 
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