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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 12 DE OCTUBRE DE 2002
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Julio León Báez

El Arte Público Monumental en Managua, ha sido presa de los delincuentes, quienes sin la menor consideración lo destruyen, por el único placer de destruir. A esto, debemos sumarle la falta de preocupación de los distintos gobiernos centrales y municipales, los cuales nunca se han preocupado por la preservación, conservación y restauración de nuestros monumentos. Un ejemplo claro de esto es la Tribuna Monumental, la cual día a día se cae a pedazos, sin que ninguna autoridad haga algo por restaurarla, uno de los últimos recuerdos de importancia de la vieja Managua. O la bella escultura de la República, ubicada en la entrada de la antigua Casa Presidencial, en la Loma de Tiscapa, la cual en 1933, estuvo ubicada en una de las esquinas del Parque Central.

El monumento al general José Dolores Estrada, en la esquina sur de la antigua Catedral de Managua, el mural realizado por el maestro Leoncio Sáenz, ubicado en la entrada de la Escuela de Danza.

A esto debemos sumarles obras arquitectónicas como la Catedral Santiago de Managua y el Parque de la Paz. Los teatros Margot, González o el desaparecido Álcazar, verdaderas obra del Art Decó, destruidas. El antiguo Gran Hotel, el cual perdió toda su belleza arquitectónica al convertirlo en el insipiente Centro Cultural Managua, o la olvidada Colonia Dambach.

Por último, el Arte Público Monumental en nuestro país, específicamente en Managua ha estado sujeto a los vaivenes políticos donde tanto obras escultóricas como el monumento ecuestre del general Anastasio Somoza García o el retrato escultórico de cuerpo entero de Luis Somoza Debayle fueron destruidos en julio del 79. Luego le tocó el turno a los murales de la Avenida Bolívar, “El sueño supremo de Bolívar”, 25 x 100 mts., pintado por Víctor Canifú, los realizados en el Parque Luis Alfonso Velásquez, “El encuentro”, 3 x 3 mts., pintado por Leonel Cerrato, “Homenaje a la Mujer”, diseño por el maestro Alejandro Canales, entre otros.

¿Qué tiene que decir el gobierno municipal sobre la reciente destrucción del monumento más bello que tiene Managua: el Monumento Poético o mejor conocido como el Monumento a Rubén Darío? Este monumento restaurado en 1996 por la Compañía Petrolera Texaco y reinaugurado el 20 de noviembre de 1998, volvió a ser blanco fijo de la delincuencia. A la musa Calíope, le fue robada su trompeta y su brazo destruido, ya no podrá llevar más su poesía heroica y de gran elocuencia. El Genio, que ofrecía al panida los laureles, a él le atrofiaron parte del pie. ¿Quién restaurará de nuevo este monumento? ¿Volverá a tener la belleza escultórica que tuvo cuando fue inaugurado el 24 de septiembre de 1933?

Otro monumento destruido, es el erigido al general uruguayo José Gervasio Artigas, héroe nacional de Uruguay, inaugurado el 3 de mayo de 1997 y destruido en mayo de este año.

¿De quien es la responsabilidad del cuido de nuestros monumentos? ¿de la alcaldía, del ejecutivo, de los ciudadanos? Debemos iniciar una campaña cívica sobre el cuido y conservación de nuestros monumentos, ya que a las autoridades en este país solamente les importa el tema de la política y de la corrupción. El desarrollo de la cultura, del arte, son temas que están fuera de la agenda de los políticos. El arte griego participó en los debates de la ciudad porque la constitución misma de la polis exigía la libre opinión de los ciudadanos sobre los asuntos públicos. Y ahora en pleno siglo XXI, Nicaragua sigue careciendo de la participación ciudadana en cuanto a la preservación del Arte Público Monumental en toda su expresión: escultura y muralismo.  
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