Repudian arribo de Colón a América
 | Algunos indígenas dicen que la colonización no ha concluido, otros que no hay que vivir de rencores |
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Heberto Jarquín M./Corresponsal departamentos@laprensa.com.ni
TRIÁNGULO MINERO.- “Celebrar la llegada de los europeos a nuestro continente, equivale a aceptar que los aborígenes no tenían categoría de seres humanos”.
Esta expresión de Aurelia Patterson Fenly, miembro de la etnia sumu, ilustra el rechazo de los nativos de la Costa Caribe nicaragüense, a la conmemoración del “Día de la Raza o de la Hispanidad”.
“Nosotros (indígenas) no tenemos nada que celebrar; al contrario, estamos de luto por el extermino de 60 millones de nuestros ancestros. Los imperios español, portugués, inglés y francés nos impusieron sus lenguas y culturas, con la cruz y la espada; después que exterminaron pueblos enteros, trajeron esclavos negros de África, a los que explotaban como bestias. Esta tragedia humana no debe festejarse”, recalcó Patterson.
Añade que no puede hablarse de encuentro de civilizaciones ni intercambio de culturas porque lo que hubo fue un atropello y sometimiento.
QUIEREN RESALTAR SUPREMACÍA DE CULTURA EUROPEA
El catedrático Marvin Pérez Bermúdez (mestizo) sostiene que no se tiene que hacer apología a la epopeya de Colón. “Se quiere resaltar la supremacía de la cultura, la lengua y las costumbres europeas, impuesta a los aborígenes de América. Es racismo”, indicó.
“A los niños se les debe decir que existe una sola raza, que es la humanidad, y se tiene que respetar las distintas expresiones culturales y filosóficas ”, señaló Pérez.
Susan Stamp, de la etnia creole, manifiesta que “es cierto que a nuestros antepasados (negros) los trajeron como esclavos, pero no se puede decir que prevalecen las mismas condiciones del tiempo de Colón, además, no debemos vivir dominados por los resentimientos y los rencores”.
Indica que “la mejor manera de luchar contra el racismo, es respetándonos a nosotros mismos y a los demás. Lo que me provoca tristeza es que se pierda nuestra lengua materna y las costumbres heredadas de los ancestros”.
En tanto Patterson sostiene que la colonización no ha concluido. “En la Costa Caribe y el Triángulo Minero en particular, vivimos en extrema pobreza, a pesar del oro y la madera que otros se llevan.
El gobierno construye escuelas cerca de las haciendas de los colonos del Pacífico, pero se olvida de llevar la educación a las comunidades sumu, que no tienen más que un aula de madera construida por los mismos habitantes”, se quejó la indígena Patterson. 
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