Marta McCoy: “Tengo miedo a una injusticia”
Eduardo Marenco eduardo.marenco@laprensa.com.ni
Al finalizar la entrevista, Marta McCoy no soportó la angustia y se desahogó vertiendo algunas lágrimas. La tensión la hace ver abatida, llena de preocupaciones, las que surgieron cuando a inicios del año, la Procuraduría denunció un presunto fraude al Estado en operaciones financieras relacionadas al estatal Canal 6 de televisión.
La Procuraduría señala que McCoy, en su carácter de Secretaria de Comunicación Social y presidenta del canal estatal, transmitió las instrucciones del ex presidente Arnoldo Alemán para que varias empresas del Estado pautaran publicidad en el Canal 6, dinero que, en el orden del medio millón de dólares, al menos, fue desviado supuestamente a las cuentas de la Fundación Democrática Nicaragüense (FDN), de Arnoldo Alemán.
McCoy proviene de un hogar pobre de Bonanza, estudió y ascendió meteóricamente durante la Administración de Alemán, a quien conoció gracias al hoy presidente Enrique Bolaños.
¿Cómo fue su niñez?¿Fue modesta o acomodada?
Nací en Bonanza, Zelaya Norte, en el Triángulo Minero, en esa gran tierra de la Costa Atlántica, de la que siempre pienso es el gigante que despertará algún día. Creo que es donde están las mejores riquezas de nuestro país. Soy de una familia pobre, no nací en una familia acomodada.
¿De qué trabajaban sus padres?
Mi mamá trabajó de todo. Mi madre asumió la responsabilidad completa del hogar, tal como ocurre en gran cantidad de hogares nicaragüenses. Concluí el bachillerato y logré graduarme de Licenciada en Economía, en Managua, con ayuda de mis tíos maternos, porque mi papá no existía.
Cuando surge la vorágine revolucionaria, usted estaba en la edad para involucrarse...
Yo estaba en la edad en la que nos enamorábamos de la revolución, creo yo, todos los jóvenes que teníamos la confianza de que era una revolución para todos. Creo que se sentía en todo el mundo. Lo que pasó después fue la decepción de todos. A pesar de que mi familia fue conservadora.
¿En qué momento le toman la foto en que aparece como miliciana?
En una gira de trabajo con un grupo de cooperantes belgas y holandeses, nos tomamos fotos en la canoa en que íbamos, todos les pedimos a los militares que nos prestaran los fusiles para tomarnos unas fotos, yo me puse los fusiles al hombro y la tomaron. Después el holandés me mandó la foto original con una nota, no estaba vestida de miliciana, llevaba una blusa blanca playera, y aparezco con los fusiles a los lados...
O sea, ¿usted nunca fue miliciana?
Yo hice milicias, como hacíamos todos los que trabajábamos en ese período, acordate que si no, no se podía. Pero gracias a Dios nunca tuve que disparar un arma.
Pero ¿usted era de las que gritaba la consigna “El que no brinca es contra”...?
(Ríe). No recuerdo si habré brincado. Traté de mantenerme en el ámbito profesional.
¿Usted se consideró sandinista en algún momento?
Yo creí en el proceso revolucionario, y pienso que lo creímos quizás el noventa y pico por ciento de la gente que vivimos en este país. Lo que pasó después ya lo conocemos, y no me gusta llorar sobre la leche derramada porque ya huele a quemado, mejor no.
Cuando uno lo ve con el tiempo, tomando el ejemplo de la fotografía por la que la identifican a usted como revolucionaria; y ahora la identifican como una liberal arnoldista, uno ve que hay una gran distancia entre ambos momentos...
En mi etapa de madurez, yo creo en los principios y fundamentos del partido liberal, en esta etapa uno tiene mayor equilibrio para creer en una ideología. Sandino fue liberal y creía con ese patriotismo, nacionalismo y en la idea de hacer resurgir a las clases medias.
A usted se le identifica como una persona de confianza del ex presidente Alemán, ¿en qué momento surge esta relación?
Yo sé que tuve una recomendación del ingeniero Enrique Bolaños para trabajar en la Administración del doctor Alemán. El primero que me llega a ofrecer trabajo a mi casa fue el ingeniero Enrique Bolaños. En una reunión, el ingeniero Bolaños le dijo al presidente Alemán que me había ofrecido trabajo, entonces el doctor Alemán dijo: “Dos masayas juntos no los quiero”, yo vivo en Masaya, me casé con un masaya. Entonces me dijo el doctor Alemán: “Mirá Martha, vas para Salud... porque es la institución con mayor presupuesto y vos sos arrecha a manejar los números”.
¿Qué piensa ahora de Arnoldo Alemán? ¿Usted considera que él es inocente de todo lo que se le acusa?
Yo considero que él es un amigo mío. Y lo conservaré como un amigo.
¿Considera que es inocente?
No puedo juzgar eso porque no tengo la facultad ni la competencia para juzgar a nadie.
¿Usted le sugeriría que abandone la inmunidad y demuestre su inocencia ante el sistema de justicia?
Fijate que eso es bien difícil, que me lo digás a mí también. ¿Por qué no renuncio a mi inmunidad? Hasta que en este país tengamos una institucionalidad transparente, creo que las personas que tenemos inmunidad no tendremos el temor que hoy tenemos, pero cuando he visto gente inocente como Ausberto Narváez y Mario Medrano, que pasan 156 días en prisión, o como David Robleto que anda huyendo, porque consideran que de manera injusta van a ir a la cárcel, obviamente nos da temor.
¿Usted tiene miedo de ir a la cárcel?...
Más bien, de someter a mi familia a que vean que injustamente tenga que ir a la cárcel por algo que no cometí, porque ellos saben perfectamente que soy inocente. Espero que en este proceso (de desaforación) de la Asamblea Nacional, se puedan dilucidar muchas cosas; porque tal vez en algún momento determinado me hacen señalamientos tan terribles como los que aparecen en la Procuraduría. Creo que las personas nos merecemos una oportunidad. Yo repito: no firmé contrato alguno, no recibí ni entregué cheques, simplemente lo que hice fue transmitir unas orientaciones del entonces presidente Arnoldo Alemán.
¿A usted le asusta la posibilidad de perder su inmunidad, que se le enjuicie y de alguna manera vaya a la cárcel?
Me preocupa sobre todo que se cometa una injusticia. Hay gente que se fue, gente que cayó presa, vi tantas cosas, que realmente nos tiene que dar temor a las personas que nos han mencionado en este caso. Los que pueden mencionarme a mí son: Ausberto Narváez, que lo llamé por teléfono transmitiéndole una orientación del presidente Alemán, igual Mario Medrano y Salvador Quintanilla. Yo no firmé el contrato (por supuesta publicidad) porque lo firmó mi sucesor, Roberto Duarte, en diciembre de 2001.
(...)
El señor Galán llegaba mucho a ver al presidente Alemán...
Llegaba mucho a la Presidencia. Era muy amigo de él. No recuerdo que el señor Galán haya llegado a mi oficina durante la reunión con Medrano y Narváez.
¿Alemán le ha reprochado alguna vez lo que dijo?
Yo le dije que daría mi declaración. Yo quiero que termine esto lo más pronto posible, me tienen angustiada con este caso, porque la verdad es que nunca había tenido ningún señalamiento en mi vida profesional y en mi vida personal. Esto llega a unos niveles que molesta bastante la vida de uno.
¿Usted le será leal a Arnoldo Alemán hasta las últimas consecuencias?
Mirá, en eso de la lealtad, yo creo en mis principios sobre todo. Mis principios son: no voy a mentir, estoy diciendo la verdad pero también soy amiga, soy amiga del doctor Alemán, y por lo tanto no lo voy a juzgar nunca.
¿Es cierto que ha contemplado quedarse a vivir en Guatemala?
No, la verdad que no. Tengo mi vida en Nicaragua.
Además: Las instrucciones de Alemán 
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