Nicaragua acoge como “justo” el premio
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Sergio Ramírez. |
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AFP
MANAGUA.- La entrega del Premio Nobel de la Paz al ex presidente estadounidense Jimmy Carter fue valorada en Nicaragua como “justa” y “merecida”, por su actitud en favor de los derechos humanos y la paz en distintos sectores del mundo, pero particularmente en la historia nicaragüense.
“Me siento muy feliz de que se le otorgue el Premio Nobel al ex presidente Carter, él tiene un valor importante en la historia de Nicaragua”, dijo a la AFP el ex vicepresidente sandinista y escritor Sergio Ramírez.
El novelista recordó el papel que jugó Carter como presidente de Estados Unidos en la caída del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza en 1979 y posteriormente “su voluntad de tener relaciones fructíferas con Nicaragua”.
Ramírez también destacó el papel que ha jugado Carter en los distintos procesos electorales efectuados en Nicaragua, “sobre todo en 1990 —cuando el opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) perdió las elecciones— y su intervención fue decisiva para que la transición fuera pacífica”.
LA MEDIACIÓN EN EL 90
Carter fue el responsable de comunicar a la ex presidenta Violeta Barrios su triunfo electoral sobre su antecesor Daniel Ortega, durante la madrugada del 26 de febrero de 1990, en un clima de alta polarización política en el país.
“Carter era el mejor emisario delante de Violeta y los representantes de la UNO (Unión Nacional Opositora), cuando ni siquiera existía un puente entre las dos partes tras una campaña extremadamente ruda y polarizada”, reseñó Ramírez en su libro “Adiós Muchachos”, un testimonio sobre la revolución sandinista.
“Otra vez, como en 1979, cuando llegamos triunfantes a la Casa Blanca, Daniel (Ortega) y yo estábamos frente a Carter, que ahora quería consolarnos: ‘cuando yo perdí las elecciones creí que era el fin del mundo’ —le dijo a Daniel— pero no fue el fin del mundo”, escribió Ramírez.
El libro afirma que “por primera vez no le era posible a Estados Unidos alegar sus intereses de seguridad nacional sin que se desmoronara todo el tinglado de la política de derechos humanos de Carter. Teniendo todo el poder del mundo, no podían usarlo y debían improvisar su estrategia cada vez que amanecía”.
Sin embargo, sectores de derecha en Nicaragua acusan a Jimmy Carter de ser el responsable de la toma del poder por los sandinistas en 1979 y de los acuerdos de transición firmados en 1990 con el gobierno de Barrios. 
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