Compromiso por Nicaragua
Mientras los políticos tradicionales hacen propuestas de “diálogo nacional” y pactos para detener la lucha contra la corrupción y mantener el partidismo de las instituciones estatales, personas verdaderamente interesadas en resolver los problemas del país promueven iniciativas como la Conferencia Regional de Empresarios que se celebrará el próximo lunes en Managua, en la que participarán unos doscientos hombres de negocios de distintos países, así como los presidentes centroamericanos y el Subsecretario de Comercio de Estados Unidos.
El organizador de este foro, cuyo lema es “Compromiso con Centroamérica”, es el nicaragüense Federico Sacasa Patiño, quien en una entrevista exclusiva para LA PRENSA, el miércoles de esta semana, señaló que el evento pondrá de manifiesto “la oportunidad que tenemos en la región con el tratado de libre comercio con Estados Unidos (que) nos está uniendo de una forma muy práctica, pero necesitamos los cinco países de Centroamérica ponernos de acuerdo para lograr una negociación exitosa”.
En realidad, la celebración de este foro en Nicaragua, que según Sacasa Patiño se escogió como sede para dar un “apoyo directo a los esfuerzos de don Enrique (Bolaños, Presidente de la República) en su lucha contra la corrupción”, es un llamado de atención para que comprendamos que es de los mismos nicaragüenses —y de nadie más— que depende la posibilidad de impulsar el desarrollo económico y superar la pobreza que afecta a gran parte de la población.
Al respecto, la semana pasada el científico social norteamericano Lawrence Harrison, autor del exitoso libro “El subdesarrollo es un estado de la mente”, estuvo en Nicaragua para dictar conferencias sobre el vínculo de la cultura con el desarrollo —o el atraso—, y de manera convincente explicó que mientras no cambiemos la conducta resistente al progreso y la sustituyamos con una nueva cultura apta para la innovación y el desarrollo, no podremos salir del atraso y la pobreza.
En realidad, el país no podrá superar la deplorable situación de estancamiento en que se encuentra hasta ahora mientras sigan predominando los políticos atrasados, demagógicos, populistas y corruptos, quienes le hacen creer a la gente que todos los males sociales se deben a la “explotación extranjera”, a los tratados de libre comercio, a los organismos financieros internacionales y a la globalización; y además les crean la ilusión de que las soluciones a sus problemas deben exigirlas y esperarlas del gobierno y de la cooperación externa.
La experiencia internacional ha demostrado que naciones que otrora fueron tan pobres y atrasadas como Nicaragua pero que ahora son desarrolladas y prósperas, dieron el salto precisamente porque repudiaron las concepciones y las prácticas populistas y mercantilistas, y comprendieron que un país sólo funciona satisfactoriamente cuando se vive en libertad inclusive económica, cuando las personas actúan y trabajan sabiendo que su esfuerzo será retribuido adecuadamente, que sus derechos son respetados, que el Estado facilita la libre iniciativa y garantiza los derechos individuales y sociales, y que sus impuestos no van a parar a los bolsillos y las cuentas bancarias de políticos ineptos y corruptos.
Realmente, la única posibilidad que tiene Nicaragua para crecer y progresar económicamente, depende del desarrollo del libre comercio internacional y de la globalización. Sin embargo, para poder aprovechar sus oportunidades y beneficios, el país “necesita unirse a los esfuerzos de la región, necesita integrarse al vecindario de los Estados Unidos”, tal como señala Federico Sacasa Patiño en la entrevista antes mencionada, y sobre todo es necesario que los nicaragüenses comencemos a hacer lo que nos conviene en vez de seguir buscando que alguien venga a resolvernos los problemas.
Los economistas, políticos y sociólogos populistas que desgraciadamente abundan en Nicaragua, tratan de inducir a la gente a rechazar los tratados de libre comercio, la integración y la globalización con el cuento de que “no estamos preparados para eso”. Pero la verdad es que nunca vamos a estar preparados si nosotros mismos no nos preparamos, y mientras no hagamos los cambios indispensables como por ejemplo la erradicación de la corrupción y el castigo ejemplar a los corruptos.
Tal es el compromiso que se necesita hacer por Nicaragua, no los pactos que proponen los políticos corruptos para reciclarse en el poder y seguir viviendo del presupuesto público y de la cooperación internacional. 
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