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LUNES 7 DE OCTUBRE DEL 2002 / EDICION No. 22874 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Por un mejor futuro

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Migdonio Blandón

Cuando se suscribió el contrato de Price Smart y Banpro, para una inversión de más de cuatrocientos millones de córdobas en predios de éste, en lo que se denominará “Plaza Banpro”, y donde además de otras inversiones se construirá la Casa Matriz del mismo, asistió como invitado de honor el señor presidente de la República, quien firmó como testigo; y fue satisfactorio que el representante de la multimillonaria empresa dijese en su alocución que habiendo conocido a don Enrique en un viaje aéreo, le causó tan buena impresión que decidió conocer Nicaragua e invertir en ella.

Este hecho es una pequeña muestra del respaldo moral e internacional y multitudinario que va teniendo don Enrique en su lucha contra la corrupción, a la que la ciudadanía consciente, a sabiendas de su absoluta necesidad, aunque nos cause dolor y privaciones, debemos decidirnos a solidarizarnos con ella, hasta lograr su erradicación, para, comenzando por nuestro entorno, dignificar al país y ser meritorios de tales reconocimientos. Dios quiera que los que por su errónea miopía no ven más allá de sí mismos, arrepentidos, sepan rectificar y se decidan a colaborar en tan noble causa.

La crítica situación socioeconómica que ha heredado nuestro sufrido pueblo, debido a circunstancias ultra conocidas, se va agudizando mucho más por las erradas apreciaciones de personas de bien, que confundidas, mezclan el sentido de las leyes y sus funciones, con intereses partidarios y particulares, enardeciendo a algunos que llegan a pronunciamientos públicos y violentos, haciendo partícipes de su confusión a sectores empobrecidos que han sido y siguen siendo víctimas de los corruptos, que ha llevado a muchos a la miseria integral.

Cómo y por dónde se quiera apreciar, es vergonzoso y lamentable que la epidemia de la corrupción haya convertido gran parte de la política —y asimismo a entes gubernamentales— en nidos de sucia politiquería, considerando aquélla como el codiciado botín del que cada quien ha tratado de sacarle sin escrúpulo lo más que ha podido. Ello ha sido la causa principal de que Nicaragua, sin aprovechar su potencial riqueza, siga sumida en el subdesarrollo y la pobreza.

Por el bien de la Patria, ya es tiempo de que los que supuestamente bien la queremos, nos solidaricemos en la erradicación de tan peligrosa epidemia. Más que otros dolorosos y fatídicos imprevistos, ella ha sido la causa principal de nuestro estancamiento. Ahora que alguien oficialmente ha emprendido su extirpación, debemos aprovechar la ocasión para que desde nuestra ubicación demos todo el aporte posible, no erigiéndonos en jueces, sino haciéndoles el valioso legado a las nuevas generaciones para que dichas situaciones en el futuro no se repitan.

Ya teniendo la casa o el lar de la Patria debidamente limpio y tratando de vivir en orden lo mejor posible y como Dios manda, así cumpliendo las leyes constituidas y trabajando y estudiando cada cual conforme su vocación y capacidad, en las primeras décadas de este tercer milenio, no es preciso ser vidente para ver a nuestra querida Patria a la altura del meritorio nivel que sus múltiples atributos le auspician. Dios quiera que este sueño que muchos compartimos con nuestro gobernante, sirva para que erradicando la miseria integral, tengamos un mejor futuro.

El autor es miembro de Eduquemos  
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