Jubilados cuentan sus amargas experiencias
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Bertha Leonor Noguera de Romero aseguró que los “rialitos” de la pensión le ajustan porque además recibe la ayuda de sus hijos y su esposo. |
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Mariela Fernández mariela.fernandez@laprensa.com.ni
Pese a que trabajó desde los 11 años, Petrona Celestina Castillo —habitante de Ciudad Sandino, conocida como “doña Tina”— no puede gozar de una pensión digna en su vejez, debido al incumplimiento de pago de parte de sus empleadores al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
“Desde pequeña empecé a trabajar, y a los lugares que iba mis patrones nunca me pagaron un seguro, fue hasta después de haber trabajado más de 25 a 30 años que inicié a trabajarles a unos cubanos y ellos sí me aseguraron”, señaló Castillo, apesarada.
Según Castillo, de 70 años, en el Seguro le dijeron que con 27 cotizaciones más que hubieran hecho sus empleadores, ella hubiese podido disfrutar de una pensión más digna. El monto de la pensión que recibe actualmente es de 550 córdobas al mes, con los que según ella, apenas le alcanza para medio comer.
Aunque nunca tuvo hijos ni se casó, doña Tina asegura que el monto de la pensión es muy poco, además, no se corresponde con todo el tiempo que ella trabajó. “Hasta ahora me doy cuenta del daño que me hicieron mis patrones al no asegurarme, si ellos lo hubieran hecho yo estaría en una mejor situación. Los ‘rialitos’ que me da el Seguro la mayoría se me va en el pago del agua, luz y basura, para la comida tendría que gastar un peso por día, ni yo sé cómo hago para estirarlos y que me alcance para comer”.
Asimismo, dijo que la falta de consideración de los patrones no le permitió gozar de una atención médica. “Y ahora, que me la brinda el Seguro también es como que no la recibiera, cuando voy a Salud Integral nunca hay medicamentos, o si no dicen que no atienden esa especialidad, nosotros los viejitos a lo único que vamos a las clínicas es a pasear y a pesarnos nada más”.
Mientras tanto, Bertha Noguera de Romero, de 69 años, se mostró un poco más conforme con su pensión de 950 córdobas al mes, ya que además de ésta ella tiene la ayuda de sus hijos y la de su marido, lo que la ayuda a solventar los gastos de la casa.
“Con mi pensión pago el agua, la luz y el teléfono, con los demás gastos mis hijos me ayudan, con el dinerito que recibo no me da para más, pero gracias a Dios tengo quien me ayude, lo que sí me preocupa es cómo harán los viejitos que no tienen quién les ayude”, sostuvo.
Noguera, quien trabajó por más de 30 años en la Fosforera, aseguró que el monto de la pensión que recibe en la actualidad se debe a que fue jubilada antes de tiempo debido a incapacidad, “de no ser así estoy segura de que mi pensión hubiese sido mayor y por supuesto más beneficiosa para mí, pero ni modo, ahora la única esperanza es que nos aumenten el monto”.
ESPERANZAS POR AUMENTO
Tanto Noguera como Castillo mantienen la esperanza de que la presidenta del INSS, Edda Callejas y el presidente de la República, cumplan con la promesa de aumentarles la pensión. “Ellos nos prometieron el Día del Adulto Mayor que nos iban a aumentar la pensión, ojalá y cumplan con su palabra”, señaló Noguera.
Mientras tanto, Castillo afirmó que el único presidente que se interesó por mejorar la situación de los jubilados fue Arnoldo Alemán. “En el tiempo de los sandinistas a mí me daban 200 córdobas, con el doctor Alemán me aumentaron a 550 córdobas y ahora con este Gobierno únicamente se la han llevado en promesas y no nos queda más que esperar que las cumplan”.
BENEFICIOS NO SE SIENTEN EN SU TOTALIDAD
En lo que va del año el Instituto de Seguridad Social (INSS) ha beneficiado a los jubilados con un aumento del 5.6 por ciento en las pensiones, lo que equivale a unos 30 córdobas, y en algunos casos a 50 córdobas de aumento en la pensión, lo que para muchos viejitos fue catalogado como una burla.
-Otro de los beneficios fue la ampliación de la canasta de servicios de salud de 305 fármacos a 334, en la misma se excluyeron 46 medicamentos que estaban en desuso y se incluyeron 75 nuevos.
-Asimismo, se amplió la canasta de cobertura integral en 85 tipos de patologías, 145 medicamentos para tratarlas y 40 exámenes de apoyo diagnóstico, derecho a anteojos y algunos trabajos dentales.
-Pese a que estos beneficios ya entraron en vigencia a partir de junio, en su mayoría los jubilados continúan quejándose de la atención que reciben en las clínicas donde siempre les dicen: “No atendemos esa enfermedad o no tenemos medicamentos para eso”. 
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