Coyotepe, “cerro de los coyotes”
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 | Añejas historias envuelven la vida de la señorial fortaleza “El Coyotepe”, sitio histórico que desde el siglo IX funcionó como lugar estratégico para controlar la vida política y militar. En los años posteriores, con Somoza y los sandinistas, fue usado como cárcel. |
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La bella Laguna de Masaya se observa desde la vista sur de la fortaleza de El Coyotepe. |
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Marta Leonor González Marta.gonzalez@laprensa.com.ni
Por la ventanilla de un bus, el viajero puede ver la enigmática fortaleza “El Coyotepe”, justo en el kilómetro 28 y medio de la carretera que conduce desde Managua a Masaya.
De la cima del cerro “Coyotepe”, se divisa al sur la bella laguna de Masaya, la ciudad con sus diminutas casas, al norte el campamento scout, al oeste la carretera que conduce a Tipitapa, y al este las praderas sobre la carretera panamericana.
De antaño, en el sitio abundaron las madrigueras de coyotes, por ello ha sido llamado “Coyotepe”, cuya fortaleza en la cúspide del cerro tiene una construcción de 100 metros cuadrados, y está emplazado a una altura de 360 metros sobre el nivel del mar aproximadamente.
Al llegar al sitio histórico, justo en la parte más alta del cerro, el viento sopla fuertemente, en las torres se divisan parejas de adolescentes que buscan un lugar para el romance privado, y disfrutar del exuberante paisaje.
Además de los visitantes extranjeros, y los guías que cuidan el lugar, la fortaleza del Coyotepe permanece silenciosa, entre las ruinas del restaurante “Charle´s”. En tanto los turistas recorren los sótanos, que por mucho tiempo sirvieron de cárceles.
Cárceles somocistas y Sandinistas
Al entrar al sótano del sitio histórico El Coyotepe, René Oviedo, el guía del lugar, advierte que “entraremos donde fueron las cárceles”. Con linterna en mano, el equipo de LA PRENSA, baja las escaleras.
Todo es oscuro en los sótanos. El eco de las voces detona, las verjas se van abriendo, todo es misterio, mientras el guía habla de la historia de las madrigueras.
“Los muros y la parte de abajo fueron hechos por Somoza en 1936, y la primera etapa de su construcción fue iniciada por José Santos Zelaya en 1893. El objetivo de Zelaya era hacer de El Coyotepe un puesto militar para Masaya, pero Somoza la transformó en cárcel en 1954”, explica.
El paso por los sótanos de El Coyotepe y el recorrido por las celdas, nos anuncian un pasado triste y dramático.
“En estas celdas nunca hubo luz, ni camas, y los baños eran estrechos, en cada una habían alrededor de 30 a más prisioneros. Eran cárceles donde los guardias sólo podían entrar con antorchas o con lámparas, a excepción de otras que tenían pequeños ventanales, ninguna tenía energía eléctrica”, relata.
“Entre los primeros presos del Coyotepe, se conoce que estuvieron el doctor Diego Manuel Chamorro, que fue torturado, el doctor Francisco Frixione Saravia, que lo secuestraron, lo escondieron en El Coyotepe y después herido lo botaron por Tipitapa”, asegura Roberto Sánchez, historiador.
El trayecto andado, junto al guía nos indica, un lugar abandonado, “el berrinche” es fuerte, moho y frío rodea las paredes manchadas por manos juveniles donde lo que prevalece es el corazón cruzado por una flecha y un “te amo”, graffiti, nombres de bandas de rock, “Metálica”, “Escorpión”, y epítetos impronunciables, todo reunido en un lugar donde el tiempo parece detenerse, junto a los impactos de bala de las paredes de sus sótanos.
“Fue un abuso tanto de la Guardia como del Frente en la época sandinista usar El Coyotepe como cárcel, porque legalmente el sitio le pertenece a los scout de Nicaragua, desde los tiempos de René Schick, quien en una ceremonia oficial, se los regaló”, agrega Sánchez.
Batallas en el Coyotepe
A través de la historia, la ubicación geográfica del Coyotepe ha significado un punto estratégico para la dominación militar.
“Entre las escaramuzas que se dan en el Coyotepe está la de guerra nacional de 1856, entre Nindirí y Masaya”, asegura Sánchez.
También rememora que históricamente quien dominaba la altura de El Coyotepe y La Barranca, controlaba el ferrocarril que venía de Corinto y Granada, y el paso del convoy.
Una de las acciones militares más importantes de El Coyotepe fue la del general Benjamín Zeledón y la de Emiliano Chamorro Vargas.
Durante la guerra de Mena, en 1912, los hombres de La Barranca y El Coyotepe, fueron teatro de desigual pero, altiva lucha contra tropas norteamericanas comandadas por el almirante Pendleton llamado por el gobierno de Adolfo Díaz.
Y es en La Barranca, y El Coyotepe donde Benjamín Zeledón, al mando de valerosos hombres, se resiste contra el poder invasor.
Pobladores aledaños a la fortaleza de El Coyotepe relatan que en la insurrección de 1979, la Guardia fue expulsada de Masaya, y el general Fermín Meneses se acuarteló en El Coyotepe.
También en el lugar se dio la masacre de muchos sandinistas entre ellos la de Walter Mendoza, que lo enterraron en la explanada justo a la entrada del portón de hierro.
No obstante el pintor Carlos Montenegro, vecino del lugar relata que desde El Coyotepe mortereaba Masaya todo el día, la Guardia de Somoza, desde ahí se disparaba con los sandinistas, y solo se escuchaban las explosiones de las bombas.
“Recuerdo que la Guardia pasaba todo el día tirando morteros, y con un tanque Scherman apuntaban desde el cerro”, dice el pintor.
El sitio histórico El Coyotepe, está abierto a los visitantes de las 8:00 am a las 5:30 pm todos los días de la semana, la entrada por persona cuesta 5 córdobas para los visitantes nacionales y 10 córdobas para los extranjeros.
Historia
-En 1983 las cárceles son evacuadas. El gobierno sandinista lo declara centro de la ANS (Asociación de Niños Sandinistas).
-En el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, El Coyotepe es regresado a sus dueños, los Scout.
-El doctor René Schick, un 5 de abril de 1965 otorga la fortaleza “El Coyotepe” a los scout de Nicaragua, como dueños legítimos.
-En 1937 se erige al pie de la fortaleza, “El monumento a los héroes de El Coyotepe”, un gigantesco obelisco en memoria de los soldados que cayeron el 4 de octubre de 1912. En la actualidad el monumento no existe. 
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