Especial
Café, víctima de pugnas internas
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 | La crisis cafetalera ha provocado pérdidas millonarias a la economía del país debido a la caída de los precios internacionales, pero hay un aspecto casi desconocido: el gremio está dividido, grandes pelean con chicos y además las diferencias políticas no se han hecho esperar. |
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Mayda Isabel Meléndez mayda.melendez@laprensa.com.ni
El gremio productivo más grande del país, el cafetalero, está enfrentando desde hace varios meses una severa crisis interna. Los líderes difieren hasta en la forma de enfrentar la crisis económica que los aqueja y todo apunta hacia la intensificación de una delgada línea que, aunque no siempre visible, los divide.
Las organizaciones cafetaleras se critican entre sí, sea porque sus dirigentes llevan mucho tiempo en el mismo cargo, porque perdieron representatividad, han sido muy populistas ante la crisis o no han apoyado a las bases en su lucha.
Aunque reconoce que los productores enfrentan una crisis organizacional, el presidente de la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (Ucafenic), Freddy Torres, asegura que se trata de una situación más de forma que de fondo, por cuanto hay discrepancias en torno a cómo deben solventar las dificultades económicas, qué hacer ante las deudas, si asistir a los plantones y demás.
Indica que muchos de los problemas estructurales no se han resuelto por falta de una organización sólida y grande que pueda representar al gremio, pues en este momento son organizaciones dispersas las que se encuentran por todo el país.
Torres ha sido criticado por otros líderes por no haber estado presente en Sébaco, cuando, el pasado 26 de junio, la Policía Nacional se enfrentó con los productores que conformaban un plantón.
Según él, hay algunos líderes que defienden a capa y espada a los pequeños y medianos productores indistintamente de si hicieron buen o mal uso de su crédito, lo cual no debe ser así pues hay algunos que quedaron mal con los bancos porque actuaron con dolo y, por tanto, “no vale la pena” interceder por ellos.
Otro elemento que Torres cuestiona es el hecho de que algunos dirigentes llevan muchos años en el cargo principal de su organización, como por ejemplo citó a Eduardo Rizo, quien ya lleva más de una década al mando de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega (Asocafeji), en vez de dar paso a “sangre nueva”.
Pero Rizo, que reconoció tener 14 años como presidente de Asocafeji, argumenta a su favor que son las mismas bases quienes lo reeligen constantemente. “En Jinotega han habido reelecciones y yo no creo que ése sea un problema de liderazgo. Lo que la gente ve que si sos una persona que está funcionando, si sos una persona que estás dándoles resultados, entonces no te quieren cambiar”.
“En los diferentes escenarios y situaciones que nos hemos visto expuestos por todos estos gobiernos desde la época del Frente (Sandinista), me han nombrado no sólo las organizaciones de Jinotega, sino inclusive del Norte, representando organizaciones cafetaleras”, agregó.
CRISIS LOS UNE
Tanto Rizo, como Amílcar Navarro, presidente ejecutivo de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé), coincidieron en que la existencia de tantas organizaciones en el gremio, contrario a ser síntoma de una crisis, es un elemento sano debido a que los productores sienten la necesidad de organizarse.
Rizo asegura que la crisis, que en los últimos tiempos ha sido de orden económico, más bien une al sector, pues los pequeños y medianos productores principalmente buscan en las asociaciones una vía para solucionar sus problemas.
Agregó que las crisis organizacionales han existido todo el tiempo, originadas por diversas causas. Uno de los motivos principales para estas crisis, dice Rizo, es que nunca han gozado del apoyo de ministerios, sólo de algunas organizaciones internacionales.
“Pero a estas alturas, yo diría que la crisis (económica) lo que ha hecho es unificar al gremio y de allí han salido personas y mucho liderazgo. Gente que antes se dedicaba más a su finca, ahora son personas que están dando la cara por los cafetaleros”.
“Si bien tenemos crisis en la organización —eso es lógico, en cualquier organización del mundo va a haber—, sin embargo este problema (económico) nos ha estado unificando”.
En tanto, Navarro asegura que “si sos dirigente te tenés que echar a una buena parte de gente a quienes no les gusta”. En el caso de Unicafé, Navarro interpreta que a los grandes productores no les gustó que se apoyara incondicionalmente a los pequeños y medianos cafetaleros.
UNICAFÉ DESGASTADA
Si algo no se puede obviar es que Unicafe comenzó siendo una organización grande, fuerte económicamente y con respaldo gubernamental. Los productores refieren que a principios de los 90, la entonces mandataria Violeta Barrios buscó financiamiento para renovar las plantaciones. En ese entonces existía la Comisión Nacional del Café, pero era una figura gubernamental.
Sin embargo, en 1992 por medio de decreto presidencial se crea Unicafé y aunque ésta sería una organización completamente privada, se le adjudican algunas funciones de la antigua Comisión. Por tanto, también se manda a los productores a aportar dos dólares por cada quintal de café exportado.
En ese tiempo, según relata Freddy Torres, la exportación nacional oscilaba entre los 800,000 y el millón de quintales. Por lo tanto, se calcula que el presupuesto de Unicafé se movía entre los 1.6 y los 2 millones de dólares anuales.
Amílcar Navarro señala que ese dinero tenía que ser gastado en un período que finalizaba el 31 de diciembre, pues de lo contrario se asumiría que los productores estaban solicitando mucho más de lo que realmente se necesitaba y la junta directiva de entonces, con David Robleto en la presidencia ejecutiva, estaba dispuesta a evitar eso a toda costa.
Tanto Torres como Navarro coinciden en que el manejo de tan gran presupuesto dio pie al derroche y mal manejo del dinero. Las referencias indican que hubo viajes a Europa, pagos de medicinas a todos los miembros de una sola familia y otros elementos que en definitiva tenían que ver poco o nada con el impulso de la producción y la organización en sí.
Cuando el ex presidente Arnoldo Alemán llama a Robleto para dirigir el Ministerio de Cooperación Externa, deja Unicafe y esta organización es asumida por Amílcar Navarro y Eduardo Rizo.
DOS PRESIDENTES Y NO HAY ELECCIONES
En ese momento se decide tener una presidencia bicéfala, según algunas versiones extraoficiales, debido a los ribetes políticos que se estaban introduciendo y para evitar que los simpatizantes de uno u otro partido político se sintieran agraviados o relegados se nombró a dos personas en la Presidencia Ejecutiva.
Esa presidencia compartida era temporal y todo apuntaba a que ambos líderes serían relevados por un productor de consenso sin embargo, a última hora, “Navarro le sintió gusto al poder, se entronizó en él y a la fecha ha caído en la ilegalidad por no haber convocado a elecciones de nuevo presidente ejecutivo pues ya finalizó su período”, dijo una fuente que solicitó el anonimato.
Pero Navarro riposta y asegura: “No es que me quedé, yo fui electo”. Acepta que las elecciones fueron hace tres años y por tanto ya toca convocar a nuevas votaciones, pero esto será dentro de un par de meses, pues está preparando informes financieros y administrativos.
UNICAFÉ DIEZMADA
De la otrora grande y económicamente poderosa Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé), hoy sólo queda la sombra.
-Las instalaciones centrales son una muestra: los pilares de hierro que están en la entrada se encuentran corroídos, las paredes de la fachada piden a gritos una “mano” de pintura, sólo quedan 18 empleados de un grupo de 50 y los directivos están sorteando los cobros de los servicios básicos, que más de una vez han sido “cortados”.
-“Estamos en un período de sobrevivencia”, reconoce el presidente de la organización, Amílcar Navarro. “En los últimos meses los trabajadores han sufrido retraso de salarios, pero permanecen por amor al gremio”, consideró Navarro. 
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