Medrano y Narváez
Gustavo Argüello Argüello
La corrupción hay que investigarla, con diligencias, con prudencia para no dañar a ningún inocente, con caridad, y con perseverancia, para que en el futuro no se produzcan nuevos casos como el que se ventila, en ningún estrato social.
Don Bibiano Medrano Sáenz, padre de don Antonio Medrano Barquero y abuelo de Mario Medrano Medrano, forjó una estirpe de personas honorables, conocidas y reconocidas por la sociedad nicaragüense. El Dr. Antonio Medrano Solís, fallecido en 1928, jurista y constitucionalista, dejó una familia que crió y educó doña Inés Matus v. de Medrano, económicamente pobres y ricos en calidad moral; cuatro mujeres Gloria, Clelia, Rosa Inés, religiosa de La Asunción, con olor a santidad, y Eunice, la menor de la familia; y cuatro varones, Arnoldo, Ariel, Hugo y Duilio, todos profesionales, talentosos, honorables y modestos.
Don Antonio Medrano Barquero repuso a su hermano mayor, pues nació un año después de su muerte y don Bibiano quiso reponer al hijo de su primer matrimonio; mi amigo Toñito Medrano Barquero, es menor que todos sus sobrinos antes mencionados y también ha sido prestigio de esta sociedad, con las mismas cualidades de su hermano mayor, con un ejemplar hogar formado con doña Hortensia y sus seis hijos.
Don Honorio Narváez Argüello y doña Elena Parajón, fueron gente humilde, trabajadora y honrada, tuvieron once hijos, entre ellos varios profesionales, Ausberto Narváez Parajón, asesinado por la Guardia Nacional, casado con Silvia Argüello, nieta del Dr. Abraham Argüello, y quien educó y formó a su hijo Ausberto Narváez Argüello, quien no conoció a su padre; Ausberto fue criado por su madre y formado a la usanza de los Argüello Barreto, muchacho de excelente conducta, forjado con gran diligencia por su madre viuda.
Mario Medrano Medrano y Ausberto Narváez Argüello han sido lesionados profundamente en sus vidas, las de sus esposas y las de sus hijos.
¿Quién o quiénes van a reparar el daño ocasionado en sus vidas, las de sus esposas y las de sus hijos?
La justicia no se ejerce a la ligera y la ley se interpreta a conciencia.
La justicia tardía es injusticia; está prohibida por la ley.
La obediencia es una virtud, y es humildad, se debe obediencia a sus superiores en edad, saber y derecho.
Que Dios ilumine vuestras mentes y vuestros fallos sean justos. 
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