Asamblea sin Alemán
Edgardo Jiménez López
Con la salida del Dr. Alemán de la presidencia de la Asamblea, vendrán muchos inconvenientes para el pueblo de Nicaragua.
Habrá tres fuerzas que en algún momento no estarán de acuerdo con los proyectos de ley, y esto creo que será muy a menudo.
Por un lado, los sandinistas. Por el otro, los arnoldistas, y en un incómodo lugar, los Azul y Blanco.
Vendrán pactos y componendas para que algunas leyes sean aprobadas, y eso le costará a Nicaragua, mucho dinero y rabia.
La inmensa mayoría del pueblo sabe que muchísimos “diputados” están en la Asamblea Nacional, no por méritos, sino porque fueron escogidos por los “líderes”, para defender sus intereses personales y de su partido, pero nunca para defender a los nicaragüenses, que somos los que pagamos sus jugosos salarios y prebendas.
Si los actuales diputados quisieran jugarle limpio a Nicaragua, aprobarían dos leyes fundamentales:
Una, la ley para que no exista inmunidad para ningún miembro del gobierno, desde el Presidente de la República para abajo, pasando por ministros y viceministros, la Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia y magistrados del Poder Electoral.
Dos, aprobar una ley para que no existan planchas para la elección de diputados. Que sea el pueblo quien los escoja, con nombres y apellidos, por sus cualidades de honradez y disposición al trabajo. De esta forma se acaban las oprobiosas bancadas que sólo responden a intereses ajenos al pueblo.
Si sucediera así, Nicaragua marcharía hacia un futuro mejor.

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