Obras del padre Marco Dessys despiertan interés de rotarios
Carol Munguía CORRESPONSAL/CHINANDEGA departamentos@laprensa.com.ni
El presidente de Rotary International, Bhichai Rattakul, visitó Nicaragua, motivado por los proyectos para la niñez, impulsados por la Fundación “Chinandega 2001...”, que preside el padre Marco Dessys.
La delegación escogió entre las obras del padre Marco, a la aldea “Santa Matilde”, donde se construyeron 330 casas para familias de las zonas marginales, la escuela de primaria y puesto de salud, realizados gracias a la valiosa contribución de Rotary International, que extendió posteriormente su ayuda a los beneficiarios con un proyecto de huertos familiares.
El señor Rattakul se sintió impresionado por cambio que se promovió. “Hace dos años vivían en situaciones precarias, cerca de un basurero y en pésimas condiciones y hoy por hoy podemos observar su bienestar”, dijo el padre Marco, al dar la bienvenida al visitante, que antes estuvo en Bolivia, Venezuela y que de los países centroamericanos escogió a Nicaragua para conocer especialmente a los niños indigentes, por quienes trabaja incansablemente el religioso.
Una humilde canasta con vegetales le fue entregada a Rattakul, quien se mostró feliz de compartir momentos con la comunidad y que rompió —en algún momento el protocolo— al conducir una bicicleta con la cual recordaría viejos tiempos en Tailandia, su país de origen.
SUJETOS DE CAMBIO
“El sufrimiento es difícil de comprender. El mundo rotario y otras organizaciones no han hecho posible su cambio, sino que ustedes mismos con su deseo de superación es lo que lo han logrado”, expresó en sus breves palabras a los asistentes, auxiliado por un traductor de idiomas.
Indiana Martínez, en nombre de las Mujeres Productoras, habló del grupo que apoyado por Rotary sembró en su patio pipianes, ayotes, chiltomas, tomates, frijoles y maíz, cuya producción le origina mejoría en la dieta familiar y un excedente que vende dentro de la comunidad, lo cual le deja pequeñas ganancias para comprarse otros productos de la canasta básica.
“Tengo ilusión de tener mejor cosecha y vender en el mercado local y eso me dejaría otras utilidades”, dijo emocionada a quienes han aportado un grano de arena para la sobrevivencia de los más necesitados. 
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